Consejos para conducir con lluvia y niebla

Atascos, problemas de visibilidad, balsas de agua… pero, sobre todo, un asfalto mucho más peligroso que reduce el agarre de los neumáticos, son los problemas que nos encontramos habitualmente cuando cogemos el coche y está lloviendo. En esta época no solo hay menos horas de luz solar: cuando llueve se reduce la visibilidad y empeora la nitidez con la que se percibe la circulación. Además, la disminución de la adherencia exige aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad para evitar el temido aquaplaning.  Y es que la lluvia es la situación climatológica más habitual en nuestro país durante estos meses y la que más accidentes provoca. Si a la lluvia le añadimos bancos de niebla, la situación se complica, así que  para reducir los riesgos es necesario tomar algunas precauciones: estos son algunos de los consejos más útiles para conducir con una dosis extra de prudencia.

1. Luces

Para empezar, conviene que revises  que los faros y los pilotos de señalización traseros estén en perfectas condiciones, ya que además de mejorar la visibilidad, ayudan a reducir el riesgo con climatología adversa, que influye en la accidentalidad. En los días de lluvia, se produce un reflejo del haz de luces sobre la carretera, por lo que lo ideal es llevar las luces cortas, no las de posición, que resultan inservibles en esos momentos. En cuanto al sistema antiniebla, hay que utilizarlo con sentido común, ya que las luces traseras son potentes y pueden llegar a deslumbrar al vehículo que circula detrás de ti si las usamos cuando no es necesario. Solo puedes hacerlo en condiciones de niebla espesa (cuando no podamos ver con claridad a menos de 25 metros), nevada abundante o lluvia excesiva; la DGT prohíbe su uso en caso distinto a estas situaciones

luces

 2. Adherencia

Hay que tener cuidado incluso con las primeras gotas de lluvia. El motivo principal es que el asfalto mojado no es adherente al neumático tal y como nos gustaría y se pueden vivir episodios de aqualannig, que se produce cuando una capa de agua entre el neumático y el firme de la carretera nos puede hacer que perdamos el control absoluto de nuestro coche. Por ese motivo, de mantener los neumáticos inflados adecuadamente y con una buena banda de rodadura, la velocidad debe ser reducida un 10% más despacio de lo habitual o unos diez kilómetros menos de lo estipulado por las señales de la autovía o de la autopista. Si pese a extremar las precauciones, tu coche derrapa, recuerda que no debes frenar con fuerza, sino pisar el pedal con firmeza y con regularidad y dirigir el coche en la dirección hacia la que está derrapando.

neumaticos-lluvia

3. Limpiaparabrisas

Antes de arrancar, comprueba que el sistema de la limpieza de la luna delantera funciona correctamente para poder limpiar la humedad del cristal.  Si llevas el parabrisas sucio por las salpicaduras de agua, barro y grasa, cuando pongas en funcionamiento las escobillas se puede formar una capa sucia que impedirá la visibilidad. Y si no tomas precauciones para que no se empañen los cristales, puedes quedarte drásticamente sin visión del exterior, así que procura mantenerlo limpio, revisando el nivel del líquido, que suele llevar anticongelante.  En caso de empañamiento de los cristales, activa el climatizador o el aire acondicionado y dirige  el chorro de aire a la luna para no perder visibilidad. 

parabrisas

 4. Distancia de seguridad y ABS

Con lluvia, debemos mantener una distancia de seguridad mayor de la habitual, ya que el coche con lluvia no frena totalmente en unos 5 metros.  Si tu coche no tiene ABS, utiliza los frenos con máxima suavidad, dosifica la presión sobre el pedal para evitar derrapes y en el caso de que tu vehículo si disponga de este sistema, pisa a fondo el freno; ya que esta  tecnología te permitirá manejar la dirección del volante.

Incluso, si llevamos ABS debemos mantener mucha más precaución. Aparte de que frenen peor, es que nuestras ruedas pueden quedarse completamente bloqueadas.

ABS

 

Foto destacada: Flickr Jeff Kubina