¿Vas a conducir? ¡Hidrátate!

Si bebes, no conduzcas. Todos tenemos claro ese lema y también a qué se refiere: al alcohol. Pero podríamos también darle la vuelta a la recomendación y decir “si conduces, bebe”, dejando claro siempre, por si acaso, que lo que hay que beber es agua o algún otro tipo de bebida no alcohólica. ¿El objetivo principal y directo? La hidratación. ¿El indirecto? Estar más alerta y menos cansado al pasar varias horas en la carretera.

Ese es el mensaje de la campaña lanzada por el European Hydration Institute (EHI), una fundación dedicada al estudio de la hidratación humana y sus efectos sobre nuestra salud y bienestar, que asegura que una mala hidratación en carretera tiene bastantes efectos secundarios poco deseados: dolor de cabeza, cansancio, pérdida de concentración… Si además la temperatura es alta y sudamos, perdemos agua, sales minerales y electrolitos más rápido. El aire acondicionado, no obstante, provoca sequedad y también contribuye a la deshidratación.

¿Cuándo beber? La idea es estar bien hidratado en todo momento, por lo que la fundación recomienda realizar un plan previo al viaje. “Es importante que los conductores comiencen el viaje bien hidratados y mantengan este nivel bebiendo periódicamente, aproximadamente cada dos horas, coincidiendo con los descansos y paradas”, asegura el profesor Sera-Majem, miembro del comité Científico Asesor del EHI. Otra práctica recomendable es llevar una botella de agua en el coche y aprovechar para beber un poco cuando toque parar en semáforos o si se está en mitad de un atasco.

En cuanto a qué beber, el agua no es la única opción. Desde el instituto apuntan que otras bebidas como los refrescos, el té, o el café, ayudan además a estar alerta, gracias a sus contenidos de cafeína y azúcar. Y, por supuesto, contribuyen a mantener al conductor bien hidratado.

Pero ¿qué pasa si bebemos menos de lo necesario? Los efectos pueden ser incluso peligrosos a la hora de conducir. Según el EHI, con una deshidratación solo del 1% ya se reducen las capacidades físicas y cognitivas, además de la regulación térmica y función cardiovascular. Si llegamos al 2%, podemos notar dificultades en la capacidad de concentración, dolores de cabeza, irritabilidad y problemas para conciliar el sueño.

A la hora de preparar un viaje en coche deberíamos siempre programar dónde pararemos (o simplemente hacerlo cada dos horas), y consultar la previsión meteorológica. Si va a hacer calor y los niveles de humedad van a ser altos, necesitaremos beber más. Es importante también combinar esto con alimentos ricos en agua como la fruta.

Una vez bien hidratados, ya podemos continuar el viaje sabemos que iremos más cómodos y, sobre todo, más seguros. ¡Beber y conducir no siempre es una mala combinación!

Foto de portada: Konstantin Stepanov