Comer con los ojos en 5 Museos Gastronómicos

Si en Bélgica le dedican con orgullo una exhibición permanente a un alimento tan básico como la patata frita en el Frietmuseum de Brujas, en Alemania cuentan con el Museo de la Salchicha y en Italia es imprescindible visitar el Museo Nacional de la Pasta, lo mismo que el Museo de la Cerveza en Holanda, el Museo del Café en Perú o en Japón el Museo del Curry,… en España con tan rica y variada gastronomía no podía ser menos. Y es que, por todo el mundo, hay museos irresistibles para comer con los ojos, hasta las grandes marcas como Nestlé tienen el suyo e, incluso, Coca cola tiene un parque temático en Atlanta, y para sorpresa de muchos hay también un espacio dedicado a la comida quemada, el Burnt Food Museum. Así que si hubiera que dedicarle un monumento o una exposición a un alimento español, ¿a cuál se le haría? Estos son algunos de los museos gastronómicos más sabrosos de España:

Museo del Cabrales2

1. Museo del Queso de Cabrales

Museo del Aceite

Arenas de Cabrales, Asturias. Y cómo no podía ser de otra forma, se encuentra en una pequeña cueva, como tantas otras abundan al pie de los Picos de Europa y a orillas del río Cares, donde los artesanos de la zona curan en unas condiciones de humedad únicas sus quesos para convertirlos en auténticas obras de arte. La visita, de apenas 45 minutos, funde la información más rigurosa a través de un detallado repaso histórico a la más estricta tradición, con una detallada explicación del proceso de elaboración, los aromas propios del lugar y los increíbles paisajes en los que está enclavado. Sobre quesos hay mucho más como el Museo del Manchego (Manzanares, Ciudad Real) pero el del Cabrales es el que tiene más personalidad.

2. Museo y Centro de Interpretación del Olivar y del Aceite

Museo de la Trufa

La parada en Úbeda, Jaén. es casi obligatoria. En plena villa Patrimonio de la Humanidad por ser la joya del Renacimiento andaluz y rodeado hasta donde abarca la vista de olivares y olivares, el Museo del olivar y del aceite pretende ser un centro de información y, sobre todo, de ocio donde la tradición aceitera se conjuga con las nuevas tecnologías. Del olivo a la Bodega en más de 1.200 metros cuadrados de exposición y muchas actividades por hacer como cursos de cata, maridajes, cocina, y oleotalleres para elaborar jabones, cosméticos, y otros productos basados en el oro líquido de Jaén.

3.Museo de la Trufa

Museo del Chocolate

Sin duda, la exposición permanente más curiosa de España dedicada a un único alimento se encuentra en Metauten, Navarra, y es el Museo de la Trufa, y no precisamente de chocolate. El diamante negro de la cocina, el hongo más valorado y apreciado por los apasionados a la gastronomía, crece en el Valle de Valle de Metauten – Allín protegido por la Sierra de Sierra de Santiago de Lokiz y en plena Terra de Estella y allí se encuentra su museo en un moderno edificio que contrasta con el entorno. Desde los griegos que lo consideraban afrodisíaco hasta en Egipto que era un manjar de faraones, la exhibición hace un repaso a su historia, cultura y valores naturales, e incluso se puede participar en cursos de cocina, degustar platos preparados con tan exquisito condimento y participar en la llamada caza de la trufa con perros adiestrados.

4. Museo del Chocolate

 

Aunque hay que reconocer que las otras trufas también tienen su público y millones de fieles, quizá por este motivo en Astorga (León) le han dedicado su propio monumento. . Es cierto que no estamos ni en Suiza ni en Bélgica pero la verdad es que el cacao con el que se elabora llegó directamente de América a España antes de llegar a la tierra de Godiva y Leónidas. La localidad leonesa tuvo una importante tradición chocolatera en los s.XVIII y XIX y la exposición, con más de 300 piezas de unos fondos de más de 11.000 quiere reflejarla. Un viaje completo al universo del chocolate. Desde los primeros instrumentos para elaborarlo como moldes y rodillos hasta la colección más amplia de mundo de etiquetas y de los carteles que han dado fama mundial a los dulces elaborados en Astorga.

 

5. Museo del Cava de Ramón Canals

Museo del Cava

¡Otra vez bajo tierra! Para poder degustar tantos y tan buenos alimentos nada mejor que una copita del espumoso más célebre de la Península Ibérica en el Museo del Cava de Ramón Canals (Castellví de Rosanes, Barcelona). Es un espacio privado pero uno de los más completos. Entre las viñas con las que se elaboran, sus más de 2.500 piezas, abarcan piezas del s.IV a.C. hasta hoy como cráteres griegos, ánforas romanas, destiladores de cobre, herramientas tradicionales, una de las bibliotecas más exhaustivas sobre enología y, ante todo, destaca su increíble colección de copas en la llamada Sala del vidrio. Al terminar, como en la mayoría de museos gastronómicos, cata y degustación.

Pero aún hay muchos más museos de los que se puedan imaginar. Casi tantos como alimentos o productos típicos de la gastronomía. Los hay, incluso, dedicados a frutas tan típicas como el plátano de Canarias (Tazacorte, La Palma) o a la naranja Valenciana (Burriana, Castellón). Para poderse hacer una idea de la cantidad no hay más que ir a Navarra en donde además del ya mencionado Museo de la Trufa, se puede visitar el del queso de Roncal y la Trashumancia en Uztárroz, la Casa-Museo de la Apicultura en Eltso, el Centro de exposición del vino y la viña en Olite o el Museo del Aceite de Arróniz. Y ahora sí, si tuvieras que dedicarle un monumento o una exposición a un alimento español, ¿a cuál se lo harías?