Menorca, una isla para comérsela

Aunque parezca mentira hay vida más allá de las ensaimadas, la sobrasada y los populares quesos de Mahón que causan sensación entre los visitantes de la isla. La hay y mucha. Una gastronomía mediterránea pero con influencias de todos los pueblos y culturas que la han habitado. ¿Sabías que la mahonesa tiene su origen en la isla?

Pues sí, así es. La salsa más famosa del mundo tiene su origen en Mahón en tiempos de la ocupación francesa y esta es sólo una de las sorpresas que tienen preparadas en sus fogones. En sus cocinas hay también influencias y recuerdos ingleses o aún más antiguos, que transportan a tiempos de Taulas y Talayots e incluso, del Imperio Romano o los árabes. Sabores del mar y la tierra, de caza y montaña en una despensa única.  Así, si hubiera que encargar un menú típico y tradicional menorquín no debería faltar nunca:

Queso DO Mahón

  • Entrantes: Para comenzar, nada mejor que un surtido de los embutidos de matanza más deliciosos y típicos de la isla. Butifarra blanca o negra, y los menos conocidos y extraordinariamente sabrosos: Carnixulla, el embutido más antiguo de Menorca, una longaniza larga y muy fina de carne de magro de cerdo y pequeños trozos de tocino muy curada, y Cuixot, diferente a todos los demás ya que se embute en una pierna de cordero. ¡Deliciosos! Los turistas primerizos pueden también pedir que incluyan sobrasada, más fina y suave que la de la isla vecina, y algunas de las variedades de quesos de Mahón, orgullo, y con razón, de todos los menorquines (también se pueden dejar para el postre).
  • Verduras: Otra sugerencia para empezar con este particular menú pueden ser las berenjenas al horno que en la isla son más pequeñas y blanquísimas en su interior y que siempre se cubren de una fina capa de pan rallado, ajo y perejil. Crujientes y muy delicadas en su sabor.

Caldereta de langosta

  • Pescados: Con los frutos del mar por fin llegamos a la esencia de la gastronomía menorquina. Todas las guías de viajes recomendarán no coger el vuelo de vuelta sin probar la Caldereta de langosta pero el hecho de haberse convertido en una atracción turística más ha disparado los precios de lo que nació siendo una sopa de pescadores con pan. Existen otras opciones como la Caldereta de mero o de otros pescados de roca igual de sabrosas y que satisfarán por igual a cualquier paladar. En la isla, además, hay una gran tradición de comer los pescados en forma de pudding o albóndigas. Pescados de todo tipo, dos de las mejores muestras de esta tendencia son el bacalao ab burrida (con alioli) y las albóndigas de cabracho que pueden incluir en la masa queso de Mahón.

Arros de la terra

  • Carnes: ¿Sigues con hambre? Llegamos a las carnes. Dos sugerencias: Una de influencia árabe y la otra con raíces inglesas. El llamado arrós de la tierra, en realidad, no tiene ni arroz ni vegetales sino trigo roto al mortero hecho al horno con embutidos típicos que le da un aspecto muy similar al del cuscús. Por otro lado, los macarrones con grevi pueden parecer, a simple vista, una receta italiana pero su secreto es británico, el gravy: un sencillo fondo de carne y verduras.
  • Postres: Y si aún hay hueco para más en el estómago, la repostería de la isla es casi infinita. Casi tantos dulces como lugares y pueblos se pueden visitar: amargos, buñuelos de queso, carquinyols,  diferentes cocas (de tomate en Ciudadela o bambas en el resto de la isla), crespells y crespellets, cuscussó, formatjades de requesóngalletas de Alaior, orelletes, pastissets menorquines, rubiol, rissats, turrón y por su puesto… ¡ensaimadas!

¿Se te ha hecho la boca agua? ¿Te parece una propuesta interesante? Algunos de los mejores lugares para degustar estos manjares en la isla son: En Es Mercadal: Restaurante Molí d´es Racó. En Ciudadela: Cas Cònsol. En Es Fornells: Café del Nord. En Mahón: S´Espigó. ¿Te apuntas a disfrutar unos días de la rica gastronomía de Menorca?