A la sombra de los jardines más exóticos de España

Hay jardines que son para perderse y otros para no perdérselos. Los hay que hacen viajar al visitante a paraísos perdidos a miles de kilómetros de distancia, sin apenas moverse, de casa y los hay que esperan ser encontrados. A 40 grados de temperatura como ha hecho muchos días este veranos es imposible no ir por la calle buscando una sombra en la que refugiarse, en la que el sol no apriete tanto, y en la que, si es posible, corra un poquito de aire. 

Y claro, al pensar en jardines exóticos lo más fácil es que a cualquiera lo primero que le venga a la mente sea la imagen de una palmera da igual que sea salida de una postal del Caribe o de un relato de Las Mil y una noches, y donde más hay de toda Europa es en Alicante, ¿quieres saber más de los jardines más exóticos de España? 

Palmeral Elche 2

El Palmeral de Elche, con sus más de 200.000 ejemplares, es el más grande del continente, se remonta a tiempos de los fenicios aunque fueron los árabes quienes le dieron todo su esplendor. No se trata de un bosque propiamente dicho sino de una auténtica plantación que consiguió transformar un paisaje árido sin apenas aguas de regadío en un auténtico oasis dentro de la ciudad. En realidad varios, ya que está dividido en Huertos como el de la Torre, del Gat, o el del Cura en donde se encuentra la llamada Palmera Imperial en honor de la Emperatriz Isabel de Baviera, Sissi. Una espectacular palmera datilera de 165 años de antigüedad de la que nacen hasta siete hijuelos de forma simétrica a la nada común altura de dos metros dando formas imposibles a la naturaleza: ¡de candelabro de 8 brazos!

Jardines del Generalife

Y si hay un lugar en España que parezca tan sacado, precisamente, de Las mil y una noches, son los Jardines de El Generalife en donde detrás de cada esquina parece estar esperando la mismísima Sherezade para contarlos alguna de esas mil y una historias. Desde lo alto del Cerro del Sol, la antigua villa de los reyes musulmanes combina a la perfección lo mejor de la arquitectura nazarí, los jardines ornamentales en los que el agua juega un papel fundamental, y la luz de Granada, dando lugar a uno de los espectáculos naturales más hermosos no sólo de España sino también del mundo. Desde los Jardines Nuevos y el Paseo de los Cipreses, donde antes se encontraban las huertas de la villa, hasta los Jardines Bajos que enlazan con el Teatro, todo hace sentirte en un lugar lejano. Y lo mismo sucede en el Patio de la Acequia que nutre de agua a todo el conjunto, en el Patio del Ciprés de la sultana en el que Ginés Pérez de Hita inspiró algunas de leyendas amorosas o los Paseos de los Cipreses y de las Adelfas.

Jardin Cactus - Lanzarote

Exótico por diferente. Así es el Jardín del Cactus de Lanzarote. Diferente pero tan perfectamente integrado en el paisaje volcánico y en el árido entorno de la isla que es una auténtica obra de arte y, realmente,  lo es. Una de las increíbles actuaciones paisajistas junto con los Jameos del Agua o el Mirador de Río con los que el artista Cesar Manrique salpicó el paisaje de Lanzarote para convertirla en un museo al aire libre. Más 7.200 cactus de más 1.100 especies diferentes llegadas desde los rincones más recónditos y desérticos del planeta como pueden como Perú, Tanzania, Chile, Etiopia, Madagascar, Marruecos, Kenia o México y dispuestos a los lados de sinuosos senderos empedrados. El emplazamiento del Jardín del Cactus tampoco es casual. La genial mente de Manrique lo concibió en una localización muy particular, una antigua cantera de extracción de picón (arena volcánica) utilizada para cubrir los cultivos, retener así la escasa humedad ambiental, y nutrir a las palas de las tuneras en las que se cría la cochinilla.

Horta Laberinto

También exóticas por diferentes son las caprichosas formas que en ocasiones puede adoptar la naturaleza y uno de los casos más visibles, aunque intervenga la acción del hombre para formarlos, son los laberintos. Algo tienen que siempre han estado rodeados de leyendas y de misterio. De  entre todos, los que hay en España, la sensación de perderse en el de Barcelona es más intensa que en cualquier otro. El laberinto de Horta es el motivo principal de la antigua finca de la familia Desvalls y está formado por 750 metros de cipreses perfectamente. Los que consigan llegar al centro se encontrarán con Eros, representación mitológica del amor, pero salir no será tan fácil. Siempre a la derecha, dicen. Una vez fuera continúa el de la naturaleza y, sobre todo, del agua. Más 20 estanques, fuentes, albercas, canales y hasta cascadas favorecen, en la misma ciudad, el crecimiento de una gran variedad de especies vegetales y animales, especialmente anfibios protegidos, como el sapo, la reineta o la rana verde.

Invernadero Atocha

Otro oasis dentro de la gran ciudad lo encontramos en Madrid y también es tropical. El Invernadero de Atocha es, por derecho propio, uno de los jardines más visitados de la ciudad. A muchos les sonará ya de poco la Estación de Mediodía pero desde aquí salía el tren de la fresa con destino a Aranjuez. Durante la remodelación de la estación a finales de los 80 con motivo de la Expo´92, realizada por Rafael Moneo, se decidió convertir su colosal estructura de acero y cristal en un gigantesco invernadero capaz de albergar más de 7.000 plantas de 400 especies diferentes, procedentes de América, Asia y hasta Australia. De entre todas destaca la Palmera de Madagascar, también conocida como Palmera del Viajero que es capaz de almacenar hasta dos litros de agua en la inserción de cada hoja. El agua juega un papel fundamental en este jardín, y no sólo por la constante humedad que se respira en el ambiente, cuenta con un estanque que con el paso de los años ha pasado a llamarse el rincón de las tortugas olvidadas por la gran cantidad de ejemplares que descansan en sus aguan, ¿quién sería el primero que abandonó allí a su mascota?