Persiguiendo olas por las mejores playas de Cantabria

Seguramente la primera vez que se oyó hablar de surf en España fue a través de las obras de escritores como Mark Twain o, incluso, un poco antes con Jack London, quien tras probar la experiencia en Hawaii la describía con las siguientes palabras: Entra en el mar y lucha con él; haz volar tus talones con la destreza y el poder que reside en ti; ve al encuentro de las mayores rompientes del mar, domínalas y deslízate por sus lomos como lo haría un rey. Eso mismo es lo que debió querer sentir Jesús Fiochi al ver un documental en unos cines de Santander. ¡Lo logró, el primero en hacer surf en España! La mañana del 10 de 1963 consiguió levantarse sobre su tabla Barland de color rojo, recién traída de Biarritz, y sobrevolar las olas de la playa del Sardinero. Y precisamente allí se encuentran algunas de las más famosas costas para hacer surf. ¿Te animas a perseguir olas por las mejores playas de Cantabria? 

Amplias playas, extensos arenales, vientos suaves y mareas vivas… no hay que olvidar que hasta hace bien poco esta era la región de España con la ola más alta de la historia, con más de 26 metros de altura. Todo esto hace que cada año más de 40.000 personas traten de encontrar en las aguas de Cantabria la ola perfecta. Y lo hacen desde la playa de Mioño en Castro Urdiales, hasta la de Tina Menor en Pechón, pasando por auténticos paraísos del surf como Somo, Liencres, Berria, Oyambre, Galizano, El Merón, Usgo, Suances… Con tantos y tan buenos espacios para deslizarse con la tabla, ¿por cuál empezar? Pues nada mejor que hacerlo en el mismo lugar en el que los vecinos de Santander se sorprendieron al ver a Jesús Fiochi subirse a una por primera vez.

Playa del Camello

En esas mismas aguas, de espaldas a la ciudad y mirando a mar abierto, desde mediados del s.XIX se han sumergido hasta reyes y reinas, desde Isabel II hasta Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, atraídos por los llamados baños de ola y las propiedades curativas que ciertos médicos higienistas y teorías atribuían al mar. Tanto es así, que Santander se convirtió en centro de veraneo de la alta sociedad y la zona de las playas de El Sardinero, La Concha y El Camello, quedó configurada tal y como se ve hoy. Desde la Península de la Magadalena, donde el monarca hizo construir un palacio para sus vacaciones, hasta Mataleñas, junto al Faro de Cabo Mayor, donde hoy se asienta uno de los campos de golf con mejores vistas de España. Más tarde llegó el Casino y el Hotel Real desde el que se puede divisar el auténtico templo del surf de Cantabria: el puntal, un fino brazo de arena, Ribamontán al Mar y la playa de Somo en uno de sus extremos.

Somo  El Puntal

Tal es la pasión que se vive al otro lado de la Bahía de Santander por el deporte de las olas que en las calles próximas no hay establecimiento que no esté relacionado de una u otra forma con el surf: tiendas, escuelas, otros muchos locales de ocio y la joya de la corona que se encuentra a pie mismo de la playa. El Centro de Surf de Somo es un lugar de visita obligada que cuenta con unas modernas instalaciones para hacer la vida más fácil surfista, además de salas de exposiciones, cafeterías y salas de exposiciones. ¡Echad un vistazo a su completo programa de actividades! Una vez sobre los más de dos kilómetros de fina arena de la playa de Somo y la fuerza de las olas invitan de inmediato a vivir emociones fuertes y sentir la fuerza del mar bajo la tabla. Muy cerca están también las playas de Loredo y Galizano.

Dunas de Liencres

¡Máxima precaución! Más emociones fuertes son las que esperan en la playa de Los locos (Suances), con un intenso oleaje que golpea los muros de roca que forman acantilados de más de 750 metros de altura. Pero para llegar antes hay que pasar por Liencres. El Parque natural de las Dunas de Liencres reúne todos los ingredientes para disfrutar del Cantábrico en su más pura esencia. Un increíble bosque de pino marítimo, el arenal que le da nombre que es espacio protegido por su singularidad, y dos fantásticas playas muy diferentes a pesar de estar separadas por tan sólo unos metros. Valdearenas es una playa de arena dorada de casi tres kilómetros de longitud y muy concurrida en los días de sol. Pero si lo que buscas es surf y olas la tuya es la de Canallave, mucho más pequeña, orientada al noroeste y con un oleaje de corto recorrido pero muy intenso constante durante todo el año.

Playa de Oyambre

Otro espacio natural protegido absolutamente increíble lo encontramos entre la turística localidad de Comillas y la de San Vicente de la Barquera. El Parque de Oyambre incluye en sus poco más de 57 kilómetros cuadrados la ría de La Rabia, con sus amplias marismas plagadas de una vegetación tan rica que sólo es comparable a la cantidad de aves que se refugian en ella, una extensa zona de dunas, playas y calas, el monte Corona, un paisaje de pastos verdes salpicados de pequeñas aldeas, el mejor cocido montañés de todo Cantabria, y por si fuera poco, una panorámica impresionante de los Picos de Europa. Y también hay surf, y en los meses de verano es frecuente encontrar sobre la arena de Oyambre a los estudiantes de algunos de los campamentos de la zona recibiendo sus primeras lecciones. Muy próxima e incluida en este pequeño prodigio de contrastes de la naturaleza se localiza también la playa de El Merón. Más de 4 kilómetros de fina arena blanca dividida por tramos en El Puntal, El Rosal, Vedreña y Peñas negras en donde son constantes las olas fuertes, ¿te vas a atrever con ellas? Aunque también puedes simplemente parar a disfrutar de los espacios naturales que las rodean.