Malta en coche: una isla para descubrir

Un avión sobre el Mediterráneo. Aterrizas en una pequeña isla. Has oído hablar de sus playas y de su vida nocturna, pero también sabes que Malta te puede dar mucho más. ¿Qué verías si, en vez de limitarte a moverte por los alrededores del hotel alquilases un coche y te lanzases a explorar la isla? Esta propuesta de ruta te dará muchas ideas (¡y muchas ganas!).

Malta

Antes de adentrarte en parajes más salvajes, dedícale un tiempo a La Valeta, su capital. Es una ciudad pequeñita, de poco más de 7.000 habitantes, pero con bastante oferta turística. Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y será Capital Europea de la Cultura en 2018. Callejuelas llenas de mercados, mucha arquitectura histórica (iglesias, teatros, un palacio), y una vida cultural y artística envidiable.

Foto: trishhartmann
Foto: trishhartmann

Cuando creas que ya tienes La Valeta dominada, lánzate al resto de la isla. Empieza en dirección sur, visitando “las tres ciudades”. Son Senglea, Vittoriosa y Cospicua, tres localidades fortificadas en las que es necesario perderse. Las tres son muy pequeñas, claro, por lo que en una jornada pueden visitarse perfectamente.

Foto: Glen Bowman
Foto: Glen Bowman

Continúa hacia el sur hasta llegar a Marsaxlokk, un pueblecillo pesquero lleno de colores del que es muy fácil enamorarse. ¿Colores? Los verás en la bahía en la que están todos los barcos pesqueros, famosos precisamente por estar pintados usando colores muy vivos. Si puedes, intenta que sea domingo y verás toda la vida que rodea al mercado de pescado.

Foto: ahisgett
Foto: ahisgett

Sigue la costa hacia el oeste hasta llegar a la zona de Dingli, donde hay unos acantilados sobre el Mediterráneo dignos de admiración. Con sus 253 metros sobre el nivel del mar, son el punto más alto de Malta, y ofrece un montón de opciones para practicar senderismo y otros deportes de naturaleza. También por la zona, puedes visitar la Capilla de la Magdalena, el Palazzo Verdala, el Palazzo Girgenti y los Jardines Boschetto.

Foto: Paul Stephenson
Foto: Paul Stephenson

Continúa hacia el noreste, metiéndote en el interior de la isla y parando en la ciudad medieval de Mdina, “la ciudad silenciosa”. Se dice que fue aquí donde vivió San Pablo tras naufragar en la isla. Es donde han vivido siempre las familias más nobles de Malta, algo que se ve en su arquitectura, mezcla medieval y barroca.

Foto: Ronny Siegel
Foto: Ronny Siegel

Desde Mdina, vete hacia el noroeste de la isla, para visitar… ¡la aldea de Popeye! En 1980, Paramount y Walt Disney Productions realizaron una película sobre el famoso marino (que fue un fracaso comercial). Como ambientación, crearon este pequeño pueblo de casitas de madera, que ha sido conservado y que ahora es uno de los atractivos turísticos de Malta.

Foto: Ronny Siegel
Foto: Ronny Siegel

Ya iniciando la vuelta, para en la costa norte de la isla, en la Bahía de San Pablo. Ahí, además de paisajes impresionantes, tendrás infinidad de ofertas para practicar deportes acuáticos (¡ya va siendo hora de meterse en el agua!).

Foto: Ger Dekker
Foto: Ger Dekker

Vuelve a La Valetta por la costa, disfrutando de los paisajes y zambulléndote en cada playa que veas. ¿No tienes ganas de descubrir Malta?

Foto portada | Ben124