Ruta por la Italia montañera: la Gran Carretera de los Dolomitas

Cuando uno piensa en Italia normalmente le vienen imágenes o bien de sus ciudades más famosas (Roma, Venecia, Florencia) o de sus costas y playas. Rara vez aparecen en nuestra mente grandes montañas cuando pensamos en el país de la bota, y sin embargo es una parte importante del norte del país. Los Dolomitas, conocidos también como las montañas rosadas, separan Italia de Austria y ofrecen paisajes impresionantes de esos que poca gente sitúa en un principio en el país. ¡Son hasta Patrimonio de la UNESCO!

¿Cómo adentrarse en las montañas? ¿Es seguro llevar el coche? Claro que sí, ¡es hasta recomendable! La Gran Carretera de los Dolomitas fue un proyecto iniciado a finales del siglo XIX, tras años intentando crear carreteras que cruzaban los valles y cañones de la cordillera usando puentes de suspensión. Dejada esa idea de lado, el Doctor Theodor Christomannos, de Viena, tuvo la idea de la gran carretera, que en 1909 estaba acabada con sus 110 kilómetros, de Bolzano a Cortina d’Ampezzo.

Bolzano
Bolzano. Foto: firing_tower

La ruta empieza en Bolzano, pequeña ciudad de 100.000 habitantes y capital de la provincia autónoma de Alto Adigio o Tirol del Sur, donde enseguida te darás cuenta de que estás en una zona distinta de Italia. Una cuarta parte de su población habla alemán (en la región hay zonas donde el porcentaje alcanza el 90%) y es además la capital italiana de la Navidad, gracias a su mercadillo navideño, muy cercano a los clásicos mercados de toda la región centroeuropea. No te vayas sin visitar su Catedral, construida entre los siglos XIII y XVI, y su famoso Museo de Arqueología, conocido por albergar a la momia de Ötzi, descubierta en los Alpes y de la que se estima que vivió alrededor del 3.300 a.C.

Desde Bolzano, coge la carretera SS241 en dirección Welschnofen: seguirás el curso del río Ega por su garganta, rodeado de desfiladeros y pequeñas cascadas. Tendrás unas vistas magníficas de la zona de Rosengarten, con sus picos rocosos. ¿Por qué se llama un lugar tan árido “jardín de rosas”? Intenta verlo al atardecer y lo descubrirás.

Lago di Carezza. Foto: Giovanni_novara1
Lago di Carezza. Foto: Giovanni_novara1

Continúa hasta alcanzar el Lago di Carezza e intenta obviar a las multitudes recordando que a la emperatriz Sissi le encantaba refugiarse en la zona y pasear alrededor del agua contemplando las montañas a su alrededor. Tras esto, solo hay que seguir un poco más hasta Vigo di Fassa, ya en el Valle de Fassa, y coger ahí la SS48 hasta Canazei. Si vas en invierno, es un buen lugar en el establecerse para ir a esquiar. En verano es perfecto también para aficionados al senderismo y a las actividades de naturaleza.

Teleférico a la Marmolada
Teleférico a la Marmolada. Foto: Son of Groucho

Desde Canazei, continúa por la carretera que se vuelve cada vez más empinada y llena de curvas hasta el Paso Pordoi, en la frontera con la región del Veneto. Ahí toca parar y sacar la cámara: verás la Marmolada, la montaña más importante de los Dolomitas, en todo su esplendor, además del Rosengarten y la zona de Sassolungo. Si tienes tiempo, vale la pena coger el teleférico que te lleva hasta la cima de la Marmolada, a 3.309 metros de altura.

Con todas las fotos hechas, continúa hacia el Veneto por la SR48. Pasarás por los pueblos de Fodom y Arabba, donde vale la pena realizar una parada. Fodom, sobre todo, es conocida por ser el lugar de origen de Caterina Lanz, una mujer que defendió a su pueblo con una horca del campo contra el ataque de los franceses. Podrás ver su estatua en una de las plazas de la villa. De camino hacia el Paso de Falzarego, el nuevo puerto al que subirás, para también en el castillo de Andraz (Buchensetein en alemán). Visita el museo y aprende mucho sobre las batallas que hubo en la zona durante la Segunda Guerra Mundial.

Cortina d'Ampezzo
Cortina d’Ampezzo. Foto: Leo-setä

Tras el Paso de Falzarego entrarás ya en el valle de Cortina d’Ampezzo, bajando hasta el pueblo, donde acaba la ruta. Cortina es el lugar más popular de la zona de los Dolomitas para aficionados al esquí, aunque al ser uno de los más turísticos es también de los más caros. Vale la pena, eso sí, pasar allí por lo menos un día. Aunque no esquíes, simplemente sentarse a ver a la gente vale la pena.

El recorrido puede hacerse en un día, o puedes demorarte varios, haciendo noche en los distintos pueblos que te encuentras por el camino y saboreando los Dolomitas con los ojos para no perderte ningún detalle.