Ruta por las ciudades slow de Italia

¿Has oído hablar del movimiento slow? Se trata de una iniciativa nacida hace ya bastantes años que busca reaccionar contra la velocidad que parece haber conquistado nuestras vidas en todos sus aspectos. Propone pararse a disfrutar y saborear la vida, buscando crear un entorno más sostenible y sano. Tiene ya infinidad de ramas que hablan de la comida lenta, el viaje lento o las ciudades lentas, y se ha extendido por todo el mundo, pero su cuna está en Italia. Ahí nació con la asociación Slow Food, que más tarde dio pie a las Slow Cities.

¿Quieres huir del mundanal ruido y sobre todo de la aceleración de la vida moderna? ¿Quieres entender el Movimiento Slow y verlo de primera mano? Te proponemos una ruta de Norte a Sur por Italia visitando pequeñas localidades que han sido certificadas como “ciudades lentas”. Puedes hacer toda la ruta o solo visitar alguna de ellas… ¡está en tus manos

1. Chiavenna

Foto: Roger
Foto: Roger

No te confundas. A esta pequeña ciudad alpina, tan cerca de la frontera que parece mucho más suiza que italiana, vienes por su violino di capra, jamón curado de cabra tradicional de la zona y que en la localidad han rescatado de la extinción. La recuperación de productos y platos locales es una de las claves del movimiento slow, y el ejemplo de Chiavenna uno de los más claros. El pueblo es la última parada del tren y tendrás siempre esa sensación de estar lejos, muy lejos. (Oficina Gold Car más cercana: Milán – 140 km)

2. Bra

Bra
Foto: Alessandro Liguori

Es una de las ciudades más importantes del movimiento slow, ya que es aquí donde nació todo: fue en Bra donde se fundó Slow Food, la primera rama del movimiento, dedicada a la comida. En la localidad, de unos 30.000 habitantes, está la sede de Slow Food, que tiene además su propio restaurante. Tienen hasta una universidad dedicada a la gastronomía slow, la Università degli Studi di Scienze Gastronomiche. Debes probar el queso, además de los vinos y trufas típicos de la región. (Oficina Gold Car más cercana: Milán – 190 km)

3. Zibello

Foto: Alessio Bragadini
Foto: Alessio Bragadini

Traza una línea recta de Génova a Venecia y en el medio te encontrarás con Zibello, bañada por el río Po y con apenas 2.000 habitantes. Zibello es famosa principalmente por su Culatello Zibello, el jamón típico de la región, aunque vale la pena visitarlo también por otras razones: el Palazzo Pallavicini, con su teatro, la Iglesia de San Gervasio y Protasio, el convento de los Dominicanos, etc. Y si estás allí y es el segundo domingo del mes entre abril y octubre, podrás catar en el claustro del convento varios “snacks” hechos con productos locales. (Oficina Gold Car más cercana: Milán – 150 km)

4. Torgiano

Torgiano
Foto: Zyance

Torgiano es una bonita ciudad medieval amurallada situada en lo alto de una colina, desde donde observa la unión de los ríos Chiascio y Tíber. El tema gastronómico triunfa también aquí, ya que es una de las localidades que ha abrazado el movimiento slow por este lado. ¿Qué debes tomar? Un vistazo al paisaje de la zona te dará la pista: verás viñedos y olivos. Sí, es imprescindible probar su vino y su aceite. Y, si quieres saber más, puedes visitar sus Museo del Vino y Museo del Olivo y el Aceite. (Oficina Gold Car más cercana: Roma – 160 km)

5. Acquapendente

Acquapendente
Torre Alfina, cerca de Acquapendente. Foto: Bjørn Christian Tørrissen

Famosa por su producción de vegetales y por sus vinos, además de por su tradición de artesanía en cerámica, Acquapendente es una localidad de unos 5.000 habitantes fundada en el siglo IX d.C. Pasear por sus callejuelas es relajante (muy slow), mientras te vas encontrando su Catedral (siglo XII), los restos del Castillo (siglo XV), la torre de vigilancia, varias iglesias… Si vas en mayo, no te pierdas su festival de flores. (Oficina Gold Car más cercana: Roma – 150 km)

6. Orvieto

Orvieto
Foto: picdrops

Orvieto es de esos lugares en los que hueles la Historia, caminas por sus calles y eres capaz de sentirte un etrusco del siglo VIII a. C. Puedes también sentirte una persona medieval al ver sus palacios, torres e iglesias, además de su Duomo, una catedral gótica que atrae a los turistas desde hace muchas décadas. El movimiento slow es fuerte aquí, con el vino y aceite de oliva como sus principales productos locales, y con políticas municipales para reducir el tráfico e incrementar el reciclaje. (Oficina Gold Car más cercana: Roma – 120 km)

7. Positano

Positano
Foto: Dan Nelson

¿Qué pasa cuando una ciudad slow es también un destino turístico popular? Eso es lo que le ocurre a Positano, que pasa de una población de 4.000 habitantes en invierno a una de 12.000 en verano. Para mantener un espíritu libre de estrés, en temporada alta te multan si obstruyes el tráfico (aunque sea aparcando), además de obligarte a aparcar fuera del centro. Pese a los turistas, Positano ofrece esa sensación de tranquilidad y relajación que buscamos solo con observar sus vistas en silencio. El mar, los acantilados,… (Oficina Gold Car más cercana: Roma – 270 km)