Ruta en coche por los lagos de Lombardía

Italia es uno de esos países con tanto que ofrecer que merece la pena visitar varias veces. Solemos empezar por los básicos: Roma, Venecia, Florencia. Después de eso, toca echar un vistazo con más interés al mapa y decidir por dónde seguir. Una opción muy atractiva es recorrer a región de Lombardía, con sus paisajes y sus impresionantes lagos. Desde los más grandes y famosos, el Lago di Como y el Lago di Garda, hasta los que a veces pasan más desapercibidos, como el Iseo, forman un recorrido plagado de encantadores pueblecitos que bien vale  la pena recorrer esta ruta en coche. Puedes alquilar un Goldcar en nuestras oficinas de Milán Linate o en el aeropuerto de Malpensa y lanzarte a descubrir la zona. ¡Hay mucho que ver!

El Lago d’Orta

Lago d'Orta
Foto: Selden Vestrit

Haciendo el recorrido de oeste a este, el primer lago es el pequeño Lago d’Orta, donde es imprescindible parar en Orta San Giulio, la localidad principal de la zona. El lago es todavía una especie de secreto para los turistas, a pesar de haber sido muy popular entre gente como Nietzsche, Lord Byron o Balzac. En cuanto al pueblo, escala la ladera del Sacro Monte en una pequeña península que se introduce en el lago. Callejuelas estrechas, edificios históricos (con un toque barroco) y, sobre todo, unas vistas impresionantes. La Isla San Giulio, en el centro del lago, es el broche final a este paraje encantador.

El Lago Maggiore

Stresa
Foto: Luca Volpi

De Orta a Stresa, un pueblo de unos 5.000 habitantes situado en la orilla oeste del Lago Maggiore, y un lugar perfecto para establecer de base para la exploración del lago. Desde su localización estratégica se tiene una vista casi perfecta sobre las islas Borromeas, en el centro del lago, y que debes visitar si tienes tiempo. En Stresa, además de callejear, debes visitar su iglesia neoclásica, además de admirar las muchas villas del siglo XIX, como la exclusiva Villa Pallavicino, con sus famosos jardines.

El Lago Varese

Varese
Foto: Ezio

Rodeamos el Lago Maggiore por el sur y nos dirigimos hacia Varese, que da nombre a otro pequeño lago. Aquí lo más importante es visitar el Sacro Monte di Varese, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Es un lugar popular de peregrinación, con 14 capillas construidas a principios del siglo XVII. En cuanto a la ciudad en sí, destacan sus castillos y villas, muchas de estilo art nouveau.

El Lago di Como

Bellagio
Foto: Matteo Arco

Nos saltamos el lago de Lugano y vamos directos a una de las joyas de la corona de la zona de los lagos: el Lago di Como. La base desde la que explorar todos sus alrededores es Bellagio, una localidad situada estratégicamente en el punto en el que las tres lenguas del lago se separan. Lo más interesante son las vistas y, por supuesto, respirar el ambiente del pueblo. Más que buscar monumentos, dedícate a pasear por sus calles, relajarte tomando un café mirando el lago y, si tienes tiempo, coger algún barco a alguna localidad cercana.

El Lado de Iseo

Lago Iseo
Foto: Paul D’Ambra

El siguiente lago que nos toca es el de Iseo, para el que nos quedaremos en la localidad del mismo nombre, situado en su orilla sur. El pueblo de Iseo es, simplemente, encantador:  un casco antiguo de sabor medieval y edificios porticados.

Todo lo que rodea al lago, sus paisajes alpinos y sus pueblecitos, respira tradición de forma mucho más fuerte que en las localidades vecinas. Sus pueblos viven de la pesca y, ahora, también del turismo, algo que se nota en la gente. Si puedes, visita el Monte Isola, en el centro del lago, la isla lacustre más grande de Europa.

Brescia

Brescia
Foto: berther

La siguiente parada estará en el interior, sin ninguna orilla de ningún lago, pero Brescia bien vale la pena un desvío. Se trata de una de las ciudades más antiguas de Italia, fundada en el siglo IV a.C., (y, según muchos, de las más bonitas), por lo que hará felices a los amantes de los monumentos: además de sus impresionantes plazas, puedes ver el Templo Capitolino, las catedrales vieja y nueva, el Teatro Grande, el castillo y la loggia. Un poco de descanso de tanto lago tampoco viene mal.

El Lago di Garda

Sirmione
Foto: Yilmaz Oevuenc

Llegamos ya al último lago del recorrido, el Lago di Garda, y a uno de los pueblos más mágicos de todo el camino: Sirmione. Se trata de un pequeño pueblo situado en una península al sur del lago, con un largo istmo. Antes de nada, deja el coche al principio, porque llegar con él hasta el castillo puede hacerse insoportable. El paseo hasta el pueblo son después unos 2 kilómetros. El castillo es uno de los mejor conservados de Italia, pero lo mejor de todo son sin duda las vistas. Olvida a la gente (es un lugar muy turístico) y concéntrate en relajarte mirando hacia el lago.

La Carretera Gardesana

Carretera Gardesana
Foto: mstefano80

Desde aquí, dependiendo del tiempo que tengas, puedes iniciar ya la vuelta (visitando antes Garda, por ejemplo) o recorrer la impresionante Carretera Gardesana, que rodea el lago. Haz la orilla este y para en pueblos como Malcesine o Riva del Garda, ya en la punta norte. Y, sobre todo, disfruta del recorrido: se trata, posiblemente, de una de las carreteras más bonitas de Europa.

¡Ya tienes plan para tus próximas vacaciones!

Foto de portada: Sergio Morchon