Ruta Surrealista: Tras los trazos de Dalí, ruta en coche por la Costa Brava

Lo mejor de las rutas surrealistas es que no tienen ni principio ni final, ni orden que seguir. Hay libertad para recorrer y explorar, y sitio para la imaginación y la fantasía. La de Salvador Dalí podría haber tenido forma de huevo, de los que tanto gustaban al genio pero, en realidad, es triangular. El que forman las localidades de Pubol, Figueras, y Cadaqués. Y probablemente sea la bahía de esta última la que observe con tanto detenimiento la muchacha de la ventana, Cadaqués y Port Lligat al fondo. Pero éste es sólo el comienzo de un viaje por las excentricidades y de Dalí. ¿Te subes al coche? Arrancamos. 

Cataluña y el Arte siempre han tenido una relación muy personal. Tan cercana que con el paso de los siglos se ha ido intensificando, hasta estallar en el s.XX , cuando cuatro de los grandes genios de la pintura encontraron la inspiración en estas tierras y paisajes, en las calles de sus ciudades, y en el Mar Mediterráneo y su luz tan especial: Picasso, maestro de la innovación, y el ambiente de Barcelona, Miró, y el reflejo de su obra hecha mosaico en la Rambla; Tàpies y su escultura nube y silla que casi quiere abrazar el cielo; y, por supuesto, Dalí y sus sueños hechos pintura en la Costa Brava

Cadaques Dalí

Y hacia allí se dirige esta ruta, hasta el corazón de la Costa Brava. Al lugar donde la mirada de la muchacha de la ventana se pierde para encontrarse con la postal más famosa de Cadaqués, también hecha pintura por el propio Dalí (Port Alguer – 1924). Cadaqués es la localidad más oriental de España. Más al Este no hay nada. Un pequeño pueblo de casas blancas encajadas en la bahía y en una costa salpicada de calas y acantilados en el Cabo Creus. Sus estrechas calles invitan al paseo, su malecón a disfrutar de las vistas y de un arroz con chipirones, y la visita a la Iglesia de Santa María del s.XVIII es casi obligatoria.

Casa Museo Dali

Cadaqués es el símbolo turístico de la zona y ya lo era durante la infancia y adolescencia de Salvador Dalí. Allí, conoció a Gala, el gran amor de su vida junto a la pintura y aprendió de Federico García Lorca y Luis Buñuel durante el rodaje de Un perro andaluz. La localidad fue para el pintor lo más parecido que tuvo a una residencia fija y la estableció, a menos de 5 km. de Cadaqués, en un pequeño núcleo de pescadores llamado Port Lligat. En su bonita playa encontró la inspiración para sus obras Dalí desnudo (1954) o La persistencia de la memoria (1931), y decidió incluirla en los lienzos.

Allí, junto a las barcas y los pinos, y sobre lo que antes fue una barraca de pescadores, Gala y Dalí construyeron su hogar y taller, su cuartel general. Hoy es Casa – Museo y se conservan las estancias tal cual las dejaron. Ya antes de entrar, cuando un oso polar da la bienvenida, se sabe que lo que hay tras la puerta no es convencional. Cada habitación es un cuadro en tres dimensiones repleto de objetos decorativos nada ordinarios y, por supuesto, sacados de contexto, y para pasar de estancia a estancia toda una aventura. Un auténtico laberinto que para recorrerlo hay que reservar con antelación.

Barraca de Dalí a la Platja Castell d'Aro5

Es fácil de entender la fascinación de Dalí por esta zona si se completa la ruta con excursiones por el Parque Natural del Cabo de Creus. Sus senderos conducen a paisajes de roca y calas recónditas que el genio refleja en sus obras, a su manera, como en el Gran Masturbador (1929) o Momento de transición (1934). También se pueden visitar otras localidades costeras como Roses, Sant Pere Pescador o L’Escala.

Y si se continúa bajando por la costa en dirección Barcelona, antes de llegar a Palamós, en la Platja es Castell se encuentra un rincón virgen en la naturaleza donde el mecenas Puig Palau hizo construir una pequeña casa que con los años se pasó a llamar la Barraca d´en Dalí. Este lugar fue además lugar de reunión de artistas de la talla de  Elizabeth Taylor, Marlene Dietrich, Orson Welles o Coco Chanel.

Pubol Dali

Por decirlo así, la otra residencia de la pareja fue un regalo de Dalí a Gala. ¿Quién no ha soñado con que le regalen un castillo? Pues eso es lo que el artista hizo, comprar una fortaleza en ruinas del s.XI y convertirlo en el mausoleo particular de su musa sin reparar en gastos ni lujos. Tanta fue la admiración que sentía por ella que hasta incluyó un trono en sus estancias para adorarla: el Trono de Gala que hoy se puede visitar. Se encuentra en el pequeño pueblo de Pubol en la comarca del Bajo Ampurdán.

Pubol4

El Castillo Gala Dalí es un enorme esfuerzo creativo con un único objetivo, crear un lugar perfecto para ofrecer descanso y refugio a su esposa. Recorrer sus pasillos medievales es un viaje hacia lo más personal de la pareja. Sus dormitorios y hasta los cuartos de baños, la colección de vestidos en lo alto del desván o la de obras de arte que decoran las galerías, y los jardines privados en los que habitan singulares esculturas de elefantes gigantes. Sólo hacer la visita virtual ya merece la pena.

Figueres

Y aunque lo lógico es empezar las historias por el principio en el caso de Dalí es mejor dejarlo para el final que se encuentra en Figueras ya de vuelta hacia Gerona. El último vértice del triángulo es la ciudad que vió nacer al artista en mayo de 1904. En Figueras pasó su infancia, pintó a otras muchachas que pierden su mirada en el infinito (Muchacha de espaldas -1925- y Muchacha de Figueres -1926), que desde una azotea hace encaje de bolillos) y estableció su más importante Museo. La idea de colocar sus obras en un teatro le debió de parecer fantástica ya que se consideraba un artista un poco teatral.

Teatro Museo Dali Figueras

El Teatro – Museo Dalí es la obra surrealista más grande jamás realizada. Tanto por fuera, con sus torres coronadas con esculturas en forma de huevo gigante, y la enorme esfera de acero y cristal bajo la que reposan los restos del pintor, como por dentro. En su interior reúne más de 1.500 obras de arte entre cuadros como Galatea de las esferas (1952) o Port Alguer (1924), esculturas, joyas, fotografías, hologramas y otros trucos ópticos e ilusiones de los que tanto disfrutaba el genio del que este año se conmemora el 25 aniversario de su fallecimiento. ¿Te atreves a hacer en coche este viaje por el surrealismo de Dalí?