Rutas por la Sierra de Tramontana, Mallorca

Quien haya viajado hasta Mallorca sabe que la Sierra de Tramontana es uno de los mayores espectáculos naturales de la isla. Es lo primero que se ve antes de llegar desde el avión y la última mirada atrás para recordar la estancia al regresar. Una hilera de roca de más de 90 kilómetros de longitud que surge desde el mismo Mar Mediterráneo que la protege, le da aire desde sus bosques de encinas, pinares y carrizos y la alimenta de sus huertos y frutales.

Para los que quieran disfrutarla por primera vez quizá la K42 Mallorca por los caminos de Calviá, ascendiendo las cimas de Galatzó y Esclop, sea demasiado para el nivel de turista paseante… Para todos los paseantes profesionales que quieran conocer todo lo que la Sierra del Norte de Mallorca encierra, éstas son las otras rutas por la Sierra de Tramontana.

1. Camino a Soller

Tren de Soller

La mejor forma, y la más cómoda para tener un primer contacto con las Sierras de Mallorca es el Tren de Soller, que en un complicado trayecto que a través de la Serra d’Alfàbia recorre los casi 30 kilómetros que separan la Plaza d’Espanya de Palma y la localidad de Soller. Superar esta barrera natural de 496 metros de altura supone que en un breve tramo del trayecto se atraviesen 13 túneles, se crucen varios impresionantes puentes como el Viaducto dels Cinc-ponts y que se circule por curvas tan cerradas en las que las viejas maderas de los vagones del convoy parece que se van a desvencijar. ¡Lo mejor son siempre las vistas! Y si aún hay ganas de más emociones al llegar, está el antiguo tranvía que a través de campos de naranjos, otros frutales y extensos huertos, lleva hasta el Puerto de Soller, con sus tres faros en la costa y sus calles típicas de pescadores.

2. Camino a Pollensa

Faro Formetor

Otra forma aún más relajada de vivir la Sierra de Tramontana en su extremo más al norte es descansar y disfrutar de las vistas en los Miradores y Calas del Cap de Formentor. Probablemente, la carretera que va de Pollença al Faro es no sólo una de las más bonitas de la isla sino también de todo Baleares. Imposible mantener fija la vista en os profundos acantilados verticales de más de 200 metros de profundidad para poder observar las pequeñas y casi inaccesibles playas (Cala Murta y Figuera) que van salpicando la línea de la costa. La sensación de estar a merced de la naturaleza se acentúa en puntos más elevados de la zona como el Coll de Bretxa o el de Sa Creu y, desde luego, la mejor panorámica es la que se consigue desde El Fumat.

3. Ruta literaria de la Tramontana

Serra de Tramuntana 3

Antes de partir por la Ruta de la Piedra en Seco conviene recordar que estos paisajes y algunos de sus parajes del recorrido inspiraron las palabras, las páginas y las vidas de grandes artistas. Esta ruta literaria puede comenzar, precisamente, en Pollença. El Hotel Formentor reúne cada año a escritores de primer orden en las Converses Literàries y otras iniciativas literarias; el escritor Robert Graves vivió en Deia desde 1929, y lo mismo hizo Ramón Llull en la localidad de Miramar. George Sand y Frédéric Chopin estuvieron de paso en Valldemossa y meses después de la visita publicaron ‘Invierno en Mallorca‘, en donde captan a la perfección lo impresionante del paisaje. Aún hay mucha más literatura en Tramontana, y solo hay que pasear por el Monasterio de Miramar para descubrirla.

4. Ruta de la Piedra en Seco

Serra de Tramuntana 2

Y para ir de extremo a extremo de la Sierra de Tramontana, ¡4 días de senderismo! A través de los 167 kilómetros de camino ya construidos de la Ruta de la Piedra en Seco no sólo se podrán conocer las montañas más altas de Mallorca desde dentro, sino que también se podrá conocer la historia, la cultura, la gastronomía, y, por supuesto, los mitos, leyendas y tradiciones de uno de los rincones más enigmáticos de la isla. Al final del camino se encontrará Calviá, y desde allí parte un corto recorrido hasta la vecina localidad de Galilea, llamada así por su parecido a los parajes de Tierra Santa. Además, es uno de los mejores ejemplos de los muchos pequeños pueblos que salpican la sierra pero en el que el silencio, el paisaje, el aire y la soledad contrastan aún más si cabe debido a su proximidad con la bulliciosa Palma de Mallorca.

5. Ruta de Santa Ponça

Serra de Tramuntana 4

Sólo hay una experiencia más increíble que disfrutar la Sierra de Tramontana y es hacerlo desde el aire, para eso hay que esperar a subir al avión de regreso a casa, o contemplarla desde el mar, en barco. Santa Ponça es el origen de una de las rutas más interesantes, la que lleva a la Isla de Dragonera, refugio de piratas como Dragut o Barbarroja y espacio natural protegido de incalculable valor. Durante el viaje por toda la costa es realmente difícil apartar de la vista de las montañas que se erigen casi con un pie en el agua, y ya en el destino, en una de las muchas calas paradisíacas de la isla, la perspectiva de la roca es espectacular.

Pero en Tramontana queda mucho por ver y aún más por descubrir. Mil rincones pintorescos en las que el silencio es casi el único habitante como Banyalbufar, Fornalutx, Escorca, Esporles>, Estellencs, Lloseta, Mancor de la Vall, Puigpunyent, Selva o Andraitx. ¿Te animas a descubrirlos todos aprovechando la celebración de la K42 Mallorca en Calviá?