Tras las huellas de la Familia Corleone por Sicilia: La Ruta de la Mafia

Nada más bajar del avión en Palermo lo que a uno le pide el cuerpo, y más si es aficionado a los gángsters, a las vendettas, a la mafia y, sobre todo, al cine, es ir corriendo, con maletas y todo, hasta las escalinatas que suben hasta el Teatro Massimo. Allí finaliza la Trilogía de El Padrino y es el mejor principio para este viaje. Sobre lo que sucede en esos mismos escalones poco más hay que decir… pero además del fin de la saga… Palermo es también el Palazzo dei Normanni, las Catacumbas de los Capuchinos, la Marmorata y el Monte Pellegrino, desde donde la vista abarca la ciudad y toda la bahía. Hacia atrás, echándole imaginación, podríamos los fans de Coppola llegar a ver Corleone, la localidad que da nombre a la familia del cine negro más famosa de las pantallas.

El Padrino - Teatro Massimo

Sin duda, es visita obligada para comprender su origen, sus valores y en lo que se convertirán más tarde en Estados Unidos. Pero antes de llegar hay que tener en cuenta que allí no se rodó ni una sola escena. Eso sí, la visita en el cartel de entrada a la villa es el mejor souvenir. Antes de ir a la auténtica Corleone, en el extremo contrario de la isla, es recomendable visitar Salemi. Seguro que para muchos esta localidad de la provincia de Trápani y relativamente próxima a Corleone no les dice mucho, ni les suena a nada que tenga que ver con Al Pacino, y así suele ser aunque allí se encuentre el Museo de la Mafia. Salemi es, probablemente, una  de las villas más antiguas de Sicilia (s.VIII a.C.), aunque realmente es un magnifico ejemplo de ciudad medieval: pasear por las calles empedradas y divisar desde sus casi 500 metros de altitud los valles, campos de trigo, los bosques, los olivos y los almendros que lo rodean. Son experiencias tan sobrecogedoras como la propia visita a la exposición que trata de combinar arte y mafia a partes iguales, con proyecciones, imágenes, documentos y otros impresionantes objetos. Solo hay una experiencia similar en el mundo, pero hay que viajar hasta Las Vegas. ¡Coged fuerzas, espera un largo viaje por toda la isla!

El Padrino - Forza

El de Corleone no es el único truco que Sicilia y el rodaje de El Padrino encierran. La estación de tren en la que Michael recibe a su ex-mujer Kay (Diane Keaton), no es la de Bagheria como Coppola y su equipo quieren hacer creer, en realidad, es la de la turística ciudad de Taormina, mucho más grande y mejor conservada. Y aún hay mucho más… ¿quieres descubrir todos los “engaños” cinematográficos?  Durante el recorrido en coche de costa a costa es muy fácil comprobar que Sicilia es un isla de cine: desde el Palazzo Adriano de Cefalú, conocido como Cinema Paradiso, hasta los templos griegos de Selinunte o Agrienta pasando por el barroco de Ragusa o la espectacularidad de la naturaleza en la Scala del Turchi.

Ahora ya sí, en la provincia de Mesina, en los alrededores de Catania con el Etna dominando el paisaje y la brisa del mar Jónico refrescando el ambiente, la auténtica Corleone se sitúa, al menos, en tres localidades del interior. Hay localizaciones exteriores en Motta de Camastra, en Savoca y, sobre todo, en Forza D´Agro. Un encantador pueblo de montaña encajado de los montes Peloritanos lleno de calles empedradas y de contrastes. Desde su Piazza Central se asciende en un empinado paseo de escalones hasta la Atalaya desde la que el menor de los hijos de Don Vito muestra a su exmujer el ficticio Corleone. Es la villa medieval a la que, precisamente, Michael vuelve en varias ocasiones, y el lugar del que un joven Don Vito, escondido en los fardos de un asno, huye de los matones de Don Ciccio.

El Padrino - Savoca - Bar Vitelli

Sin salir de Forza D´Agro, todo recuerda a El Padrino: las puertas  y las cuestas del barrio alto; las iglesias de Santa María Annunziata, Sant’Antonio y la Trinità; el Convento Agostiniano; y, sobre todo la comida. En el restaurante, casualmente llamado Il Padrino, se encuentra el templo gastronómico de los fans de la trilogía; o bien se puede esperar a almorzar con una Granita di Limone en el auténtico Bar Vitelli que permanece anclado en el tiempo a apenas una docena de kilómetros en la vecina localidad de Savoca.

Porque también la medieval Savoca sigue siendo el Corleone de la gran pantalla y, recientemente, ha sido nombrado como uno de los pueblos más bonitos de toda Italia. Sus calles, las cuestas, su arquitectura y las vistas desde el acantilado de más de 800 metros sobre la que está construida, a buen seguro que han contribuido a este galardón, junto a dos escenarios imprescindibles en la obra de Coppola. El primero es el mencionado Bar Vitelli, que no sólo sigue estando exactamente igual que en las películas sino que sus propietarios lo han convertido en un auténtico museo del rodaje. Junto a la misma puerta y en la misma terraza en la que Michael pide la mano de su primera mujer, Apollonia, a su padre, se puede degustar todo el saber de Sicilia y refrescarse con una cerveza Moretti.

El Padrino - Savoca - Chiesa2

Y no le debió ir mal a Michael Corleone con la pedida de mano, ya que en medio de una de las empinadas calles que serpentean hasta la cima del acantilado se encuentra la Chiesa de Santa Lucía, incluida dentro del complejo del Monasterio de San Niccolo, en la que contrajo matrimonio con Apollonia. Descender por la misma calzada en la que la amplia comitiva de músicos, familiares, amigos y vecinos del lugar que seguían a la recién casada pareja es toda una experiencia. Pero, ¡cuidado! para localizar muchos de los planos de la posterior celebración habría que volver hasta Forza D’Agro. Y para dormir en Savoca, lo más lógico, para tener inmersión total en el mundo complejo mundo de Marlon Brando Robert de Niro, Al Pacino y Robert Duvall, es hospedarse en el también Hotel Il Padrino, pequeño, donde se recomienda reservar, pero con la seguridad de que no todos los días se puede descansar entre las paredes y con los lujos de un auténtico palazzo del settecento.

El Padrino - Palazzo

En otro de los muchos palazzos y mansiones que salpican el sureste de Sicilia y muy cerca de Fiumefreddo se encuentra el Castello degli Schiavi, una auténtica joya del barroco rural del s.XVII, que fue una de las residencias familiares de los Corleone repleta de tragedias. En este mismo patio, junto al pozo, el coche de Michael sale volando por los aires con la mala suerte de que Apollonia se encontraba ya dentro, y entre sus paredes, precisamente, el último Don paso sus últimas horas hasta el fin de sus días. ¿Qué os ha parecido este recorrido por Sicilia? ¿Se nos ha escapado alguna localización del rodaje? ¿Te atreves a vivir durante unos días como un auténtico Corleone a través de la Ruta de la Mafia? ¡Sicilia te espera!