5 secretos del sur de Francia que descubrirás en coche

El mes de julio significa para mucha gente sobremesas protagonizadas por el Tour de Francia. Gente interesada por el ciclismo que no pierde detalle de la carrera, acompañantes que aprovechan para dormir la siesta, otros que lo que prefieren es disfrutar de los paisajes. Este año la segunda mitad del Tour discurrirá por el sur de Francia, una zona de esas que siempre está bien visitar.

Si mientras ves esas etapas empieza a formarse en tu cabeza un boceto de viaje, si te ves recorriendo el sur francés con sus pueblecitos y sus paisajes verdes, sigue leyendo y te garantizamos que al acabar estarás ya seguro de ese viaje, para el que alquilar un coche es una buena idea (las oficinas Goldcar de Niza, Marsella y Andorra son las que quedan mejor). Estos son 5 secretos del sur de Francia que descubrirás en coche:
 

1. Gargantas del Verdon

Gorges du Verdon
Foto: Miguel Virkkunen Carvalho

Muchos aseguran que esta garganta es el equivalente francés del Gran Cañón del Colorado, aunque cambian muchas cosas: el agua del río Verdon es de un turquesa profundo y en las paredes que forman el cañón la roca se mezcla con el verde de la vegetación. Puedes recorrerlo en coche saliendo desde Moustiers Sainte-Marie y cogiendo la Ruta de las Gargantas del Verdon: 23 kilómetros de carretera estrecha con quince miradores. Porque sí, querrás parar a contemplar las vistas en cada momento.
 

2. Playa de Gigaro

Foto: Richard Lewis
Foto: Richard Lewis

Pensar en la Costa Azul es pensar en localidades de playa, carreteras en acantilados sobre el mar y, sobre todo, en un destino de lujo al que en verano es mejor no ir. Demasiada gente, una temporada alta demasiado cara. Pero lo que es así para lugares como Saint-Tropez deja de ser cierto en localidades vecinas que de alguna forma han logrado mantenerse poco conocidas por los turistas. La playa de Gigaro, en La Croix-Valmer, es un gran ejemplo: puedes escapar del arenal central y tomar el camino que recorre la costa entre pinos durante 10 kilómetros. Cuando veas una cala desierta, quédate en ella. El agua es tan transparente que bucear es casi imprescindible.
 

3. Pont du Gard

Pont du Gard
Foto: Tiberio Frascari

Da igual cuántos monumentos romanos hayamos visto en nuestra vida, nunca dejarán de impresionarnos por su tamaño y utilidad. El Pont du Gard, un acueducto que cruza el río Gardon, es un gran ejemplo: construido hace 2000 años, conserva sus tres niveles originales (es el segundo acueducto romano mejor conservado del mundo, después del de Segovia). Además, el lugar en el que está situado es también muy bonito y puedes aprovechar para hacer senderismo o una ruta en kayak.
 

4. Sète

Foto: sabin paul croce
Foto: sabin paul croce

No todo va a ser perderse en la naturaleza. Toda la zona del sudoeste de Francia está llena de pueblecitos con encanto, tanto en el interior como, en este caso, en la costa. Sète es algo menos conocido que sus vecinos Montpellier o, hacia el interior, Carcassonne (que es imprescindible), pero vale la pena también una visita: atravesado por canales, el pueblo es conocido como “la Venecia de Francia”. Una localidad con un puerto muy activo y llena de vida, perfecta para pasear a orillas de sus canales, intentar ver tu reflejo en el agua o contemplar las vistas perfectas desde su punto más alto.
 

5. Circo y cascada de Gavarnie

Foto: Jakob Bauer
Foto: Jakob Bauer

En plena frontera con España, en pleno Pirineo francés, está la Gran Cascada de Gavarnie, la más alta de Europa con una caída de 423 metros. Se encuentra en el circo de Gavarnie, un paraje natural de esos que no podrás dejar de mirar: forma parte del macizo del Monte Perdido (que es, por cierto, Patrimonio de la Humanidad) y se trata de una muralla rocosa de un diámetro de seis kilómetros. Para llegar lo mejor es dejar el coche en el pueblo de Gavarnie y tomar el camino que te indicarán en la oficina de turismo hasta la cascada.

Foto de portada: Doggettx