7 islas para redescubrir el Mediterráneo

Hay islas para todos los gustos, una para cada momento y un momento para cada isla pero al pensar en vacaciones pocas veces recordamos las más cercanas, las nuestras, y nos lanzamos a viajes de miles de kilómetros.

Más cerca de lo que pensamos hay paisajes paradisíacos, increíbles playas de blanca arena, rincones para no olvidar y un pasado rico en mitos y leyendas. De mayor a menor distancia estas son algunas de las mejores 7 islas para redescubrir el Mediterráneo, donde te perderás en cualquier época del año:

Fotografía de Visit Cyprus
Fotografía de Visit Cyprus
  1. Chipre: Más cerca de África y Asia, pero culturalmente más ligada a Europa. Empezando por Nicosia y sus construcciones venecianas, palacetes coloniales, oscuras tabernas e incluso un antiguo caravasar; hasta el oeste, más romántico y salvaje, playas remotas y villas de calles estrechas y soleadas. Visitas obligadas: Playa de Afrodita y sus montañas nevadas.
  1. Creta: Su atractivo natural sólo es comparable a su riqueza histórica. Es la tierra de Zeus, de mitos y leyendas, y de lugares tranquilos. Para encontrarlos, huir del Norte y dirigirse a la península de Akrotiri, a los típicos pueblos del interior rodeados de olivos o al poblado de Rethymno. Imprescindible: Palacio de Cnosos, principal vestigio de la cultura Minoica.
  1. Malta: En el centro del Mediterráneo. Cruce de caminos entre Libia, Túnez y Europa, y mezcla de  civilizaciones y culturas. A lo largo de los siglos, griegos, cartagineses, romanos y sicilianos, le han forjado un carácter único. Descubre sus playas de arena doradas, sus calas rocosas y piérdete por las calles de La Valetta, Patrimonio de la Humanidad desde 1980.
Fotografía de Visit Corsica
Fotografía de Visit Corsica
  1. Córcega: Si los griegos ya la llamaban Kallisté (“la más sublime”) y para los franceses es la isla de la belleza, algo debe tener aunque sólo se oiga de ella en Asterix y Obelix. Puro Mediterráneo,  a 200 km de la Costa Azul. Su secreto, turismo puro, tradicional, sin McDonald’s ni grandes hoteles. Para no perderse: las Calanques de Piana, caprichos de la naturaleza en granito rojo.
  1. Cerdeña: Se mire por donde se mire Cerdeña lo tiene todo. Al Este, playas de arena blanca dorada al sol y aguas cristalinas. Al Oeste, calas rocosas de color azul esmeralda y las mansiones de la jet set. Alguero, al Norte, con su rico patrimonio artístico y Cagliari con su origen fenicio, al Sur. En el centro aún se respira el auténtico espíritu del Mediterráneo.
  1. Menorca: Sólo por probar su caldereta de langosta, arròs de la terra y sus famosos quesos ya merece la pena el viaje. Pero Menorca es también la isla tranquila, la de los paseos a caballo, las calas de ensueño de fondos transparentes, las Taulas, Navetas y  Talayots, los bellos atardeceres, las ciudades medievales; y un habitante temible, el viento tramontano.

ibiza 

  1. Ibiza: Tiene dos caras distintas, la de las terrazas y las discotecas, y la que se inicia con el amanecer. “Pitiusa” es la isla de los pinos para los griegos y para todos los que la recorran sus sinuosas carreteras por parajes idílicos, montañas interiores o colinas litorales, para disfrutar de calas únicas. Parada obligatoria: el puerto donde disfrutar de pescado fresco del barco  directamente a la mesa.

Bonus: Ya fuera del “mare nostrum” se encuentra la isla de los volcanes. Lanzarote es reserva medioambiental de la UNESCO. En sus llanuras te sentirás como en la luna, en sus jameos como si viajaras al centro de la tierra, y sumérgete en las playas del papagayo para buscar criaturas asombrosas. ¡Pero cuidado no seas sorprendido por los Piratas del Caribe! De vuelta no olvides una botella de Malvasía.

 

¿Por cuál de todas empezarías a (re) descubrir el Mediterráneo?