10 cuevas de Cantabria: Viaje al Centro de la Tierra.

Si hay un lugar en España en el que descender hasta lo más profundo de la Tierra sea más fácil que en cualquier otro, ese probablemente sea Cantabria. Más de 6.000 cuevas topografiadas, 60 de ellas con algunas de las mejores muestras de arte rupestre del mundo y 10 declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hacen que Viajar de aquí al Centro de la Tierra se pueda convertir también en una expedición al origen de los tiempos, a la época de los primeros hombres, hace más de 40.000 años.

Pero, ¿por dónde empezar? Si Julio Verne pudiera reescribir su novela, quizá en vez de mandar al joven Axel a la cumbre del volcán Snæfellsjökull en Islandia para luego descender a lo más profundo del planeta, quizá le llevaría directamente a Ramales de la Victoria en Cantabria.

Cueva de Covalanas

Allí, entre Cantabria y el País Vasco, y muy cerca de Castilla y León, sobre el Yacimiento de El Mirón en el que habita el hombre desde hace al menos 45.000 años, se encuentra la Cueva de Covalanas (1), el primero de los túneles que transportarán al visitante hasta la Prehistoria. Y así se encargaron de dejar constancia de su presencia. Covalanas es también conocida como la cueva de las ciervas rojas que decoran la entrada, desde hace más de 25.000 años, de una de los dos pequeñas galerías que componen la pequeña gruta. Desde este acceso la vista de los valles de los ríos Gándara y Calera, y de parte de la Sierra de Hornijo es tan espectacular como sus pinturas. Se puede visitar todo el año. Duración: 45 min.

Cueva Cullalvera

Y sin salir del propio municipio de Ramales de la Victoria, y a menos de 2 kilómetros del centro urbano, oculta en un frondoso encinar se encuentra la colosal entrada a la cueva de Cullalvera (2), al pie del Monte Pando. Como si de una auténtica catedral de roca esculpida por el agua y el viento se tratara sus galerías recorren más de 12 kilómetros. Un auténtico laberinto subterráneo, en el que los primeros Homo Sapiens escondieron en sus paredes pinturas y signos hace miles de años y que hoy no se pueden visitar ya que el propio paisaje kárstico de la cueva con galerías inundadas no lo hace posible. En cualquier caso, el espectáculo de luz, sonido y agua que se realiza en el interior explicando la historia de la cavidad hasta la Guerra Civil bien vale los 3 euros de la entrada. Duración 45 minutos.

Cueva El Pendo

Pero no hay problema por no poder contemplar estas últimas pinturas, queda mucho por ver y aún más por descubrir. De camino a Puente Viesgo, siempre se puede matar el gusanillo del Arte Rupestre en la Cueva de El Pendo (3), en el corazón del Valle de Camargo, de dimensiones también colosales. Muy cerca de la localidad de Escobedo espera desde hace 20.000 años un mural impresionante, el llamado Friso de las pinturas de 25 metros de largo, en el que 12 ciervas, una cabra y un caballo, fueron dibujadas  junto a composiciones de signos que aún no han podido ser interpretadas. Y lo mejor de todo es que no hace falta tumbarse en el suelo ni adoptar posiciones imposibles para contemplarlas. El lugar ya fue refugio antes de Neandertales desde hace 82.000 años y ha estado habitada hasta el 1.500 a.C.

Cueva Las Monedas

Si en Altamira se encontrará calidad en Puente Viesgo lo que hay es sobre todo cantidad y diversidad.. Hasta 4 de las más celebres cuevas de Cantabria se encuentran en las inmediaciones de la localidad. Son las de El Castillo (4), Las Monedas (5), Las Chimeneas (6) y la Pasiega (7), alguna con vestigios de más de 150.000 años de antigüedad, hacen del pie del Monte del Castillo uno de los principales yacimientos de Europa. Sólo las dos primeras se pueden visitar. Y lo que espera dentro sólo es comparable con la vista desde fuera. El Balnerio abajo, el río Pas a un lado, y al otro un monumento Alberto de Mónaco. Sí, como suena, aficionado a la arqueología e impulsor de las investigaciones en la zona.

En el interior de El Castillo, 62 enigmáticos ciervos, 54 impresiones de manos, 24 caballos y hasta un búfalo en 3 dimensiones sobre una estalagmita retocada para dar volumen a la figura casi tres veces más antiguas que las de Altamira. A unos 675 metros andando se encuentra Las Monedas, llamada así porque al descubrirla se encontraron un puñado de 20 monedas de tiempos de los Reyes Católicos. Mucho antes ya hubo vida en la gruta y así lo reflejan 17 figuras animales de fino trazo negro realizadas durante una glaciación, 12.000 a.C. pero además sus 800 metros de formaciones geológicas son un espectáculo para la vista: discos, columnas, coladas de colores y terrazas colgadas, entre otras.

Cueva de Chufín

Tras las lecciones de pintura llegan las de escultura, pero antes nada mejor que un paseo en barca para descender a lo más profundo de la Cueva del Moro Chufín (8) situada en el Valle del río Nansa. También numerosas ciervas, peces, y bisontes han soportado el paso del tiempo grabadas por abrasión en la roca hace más de 15.500 años. Figuras de trazo ancho pero bien definido concentradas en un pequeño panel bajo el cual se accede al interior de un amplio vestíbulo, hogar del hombre desde entonces. Por lo demás el resto es espeleología pura concentrada en 45 minutos. ¡Próxima parada!, y nunca mejor dicho, cuando se llegue se sabrá el porqué, ¡El Soplao!

Cueva de El Soplao

¡Bienvenidos al tren minero! Si hay algo más parecido a estar dentro de la novela de Julio Verne eso sólo puede suceder en la Cueva de El Soplao (9). Una cavidad única descubierta casi por casualidad durante la explotación y extracción del zinc y el plomo de las Minas de La Florida. Única por sus dimensiones y no tiene pinturas rupestres. Única por la variedad y calidad de formaciones geológicas que alberga tales como estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas, perlas de las cavernas, dientes de perro,… Y única por la diversidad y cantidad de formaciones excéntricas de siluetas caprichosas que a lo largo de los siglos nada han querido saber ni de Newton ni de la Ley de la Gravedad.

Agua hecha escultura para deleite de quienes se acerquen a lo más alto de la Sierra Arnedo, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, se pierdan en sus más 20 km de galerías de piedra y, al salir, se sorprendan con la espectacular vista de los Picos de Europa. ¡Del Centro de la Tierra al Cielo de un solo vistazo! Visitas desde los 45 min hasta las 2,5 horas. Tras la aventura, nada mejor para reponer fuerzas y entrar en calor que probar el mejor cocido montañés de Cantabria en El Mirador de Trasvía.

Cueva Altamira 3

No, ¡Ni nos hemos vuelto locos ni nos hemos olvidado de la Cueva de Altamira (10)! La Capilla Sixtina de la pintura rupestre. La obra Cumbre del Arte Paleolítico junto a las que se encuentran en Lescaux (Francia). Y no es para menos. Hablar de los bisontes más famosos de Cuaternario y, probablemente de la Historia, y eso que fueron retratados en el techo de la caverna hace unos 15.000 años, necesitaría otro post y, por tanto, otra excursión, sólo para ella y para Santillana del Mar, la villa medieval en la que se encuentra.

La clave de su conservación fue el derrumbamiento de parte de la entrada hace 130 siglos y así, tal cual la dejaron, se quedó hasta que en 1868 fue descubierta por casualidad por Modesto Cubillas quien lo comunicó casi de inmediato a Marcelino Sanz de Sautola y de la Pedrueca, historiador y, casualidades de la vida, bisabuelo de Emilio Botín. Sin embargo, fue su abuela María Justina quien tiempo después se fijó por primera vez en las pinturas, cuando con sólo 8 años dijo… ¡Mira, papá! ¡Bueyes pintados!

Y así a las puertas de Altamira finaliza el recorrido por 10 de las más impresionantes cuevas de Cantabria.

 

Fotografías de Turismo de Cantabria