Perderse en los laberintos de agua y roca de las mejores cuevas de Mallorca

Mallorca es por fuera sol y playa, es Mediterráneo, es historia y cultura de civilizaciones, es naturaleza activa y bien viva, son encantadoras villas de pescadores y aislados pueblos de montaña, los murmullo de arroyos y los susurros de la brisa del mar… y por dentro es aún mucho más. Más de 200 cuevas y muchas más que esperan ser descubiertas, en las que el agua ha ido esculpiendo en la roca mil increíbles formas caprichosas desde hace millones de años para que hoy se puedan disfrutar. Tantas cavidades como se puedan imaginar, pero de las que sólo unas pocas se pueden visitar y podemos descubrir  el verdadero tesoro de la isla, oculto bajo tierra. Lagos subterráneos que parecen mares, estalactitas, estalagmitas, grietas que llevan a mundos extraños, salas tan grandes como catedrales y en las que con fantasía se creerán ver castillos y gigantes, bailarines y hasta elefantes. ¿Te atreves a descubrir los tesoros subterráneos de las cuevas de Mallorca?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¿Preparados para bajar más de 250 escalones y recorrer los 2.500 metros de galerías?  Las  Cuevas del Drach en Porto Cristo (Manacor) recuerdan a viaje de fin de curso y a amores de verano pero, en realidad, son 4 grutas perfectamente comunicadas entre sí y creadas por la erosión de las aguas del Mediterráneo: cueva Negra, cueva Blanca, cueva de Luis Salvador y cueva de los Franceses, en cuyo interior se encuentra el lago Martel, el más grande de Europa. Más de 117 metros de largo, 30 de ancho, una acústica digna del mismísimo Caballero, Chopin o Offenbach, y que además, es navegable. Pero lo mejor del Drach, a parte de sus sorprendentes formaciones geológicas y la espectacular iluminación de 1935, está aún por descubrir. A más de 25 metros de profundidad bajo sus aguas aún se desconoce la cantidad de cavidades inundadas que contiene. En el año 2013 se consiguió franquear la llamada Sala de las Columnas y el principio es más que prometedor.

Cuevas Dels Hams

A menos de 10 kilómetros se encuentran otras de las cavidades más conocidas de la Isla: cuevas dels Hams. La visita comienza con un homenaje como no podía ser de otra forma a Julio Verne y a su Viaje al centro de la Tierra, pero una vez dentro poco recuerda a los parajes de la novela. Sus figuras lejos de tenebrosas y misteriosas tienen una finura y complejidad increíbles. Una manada de elefantes de roca aguardan en la llamada sala del 2 de marzo, una pareja petrificada parece bailar sin parar en la sala de las lechuzas y, si nada de esto sorprende, hay que esperar a llegar a la sala del sueño del ángel. Después de asomarse al valle de las Delicias se llega al lago Ciudad Encantada y se alcanza el Paraíso Perdido, una sala en la que cabe un auténtico castillo de agua y roca. En el Mar de Venecia, el más grande de sus tres lagos, se puede escuchar a Mozart, y la visita terminará tras cruzar el Cementerio de las Hadas y la sala Imperial. ¡Todo un mágico viaje de ensueño en menos de 1.000 metros de galería!

Cueva de Sa Gleda

Otra de las cuevas que no hay que perderse, es la cueva de sa Gleda: Si lo que a simple vista puede parecer una verde laguna, de dimensiones muy reducidas, y bien parecida a los cenotes de México, se convirtió en todo un Desafío Extremo para Jesús Calleja en su programa de  televisión, debe ser porque tras esa fina capa de vegetación sobre las aguas estancadas se esconde algo más. Y, así es: en lo más profundo del estanque comienza todo un laberinto inundado que se puede convertir en la peor de las pesadillas de más de uno o en el mejor entretenimiento para los amantes de la espeleología: la mayor cueva subacuática de Europa con más de 13 kilómetros de salas, galerías y todo un espectáculo de agua y roca. La inmersión no sólo debe hacerse con el equipo necesario sino que deben solicitarse permisos. ¡Perderse puede ser realmente agobiante!

Cuevas de Génova

Probablemente, las cuevas de Génova sean las más pequeñas de las que se pueden visitar en Mallorca pero quizá también las más profundas. ¡Hasta los 36 metros de profundidad! Y, además, tienen otra particularidad, no hace falta salir de la mismísima Palma de Mallorca para contemplarlas ya que se encuentran en su residencial Barrio de Génova. Tras este pronunciado descenso hasta lo más profundo de la isla más de uno creerá ver en la roca un portal de Belén, a los Reyes Magos o incluso una amplia selva tropical son sólo algunos ejemplos de los caprichos que las filtraciones de agua han dibujado sobre la roca calcárea en un proceso muy similar al que ha dado lugar a increíbles estalactitas de la famosa Grotta di Nettuno en Cerdeña. Algunas de estas formaciones tienen 4 millones de años.

Cueva del Pirata

Como es casi imposible hablar de islas y cuevas sin que al cerrar los ojos uno no crea ver en la lejanía una bandera negra con dos tibias cruzadas y piratas, en Mallorca hay, precisamente, una cueva del pirata (Cala Falco, Manacor). Cuentos para niños y leyendas al margen, y eso que las hay muy buenas sobre el lugar, Mallorca fue víctima de las salvajes incursiones de los piratas turcos en repetidas ocasiones. Con una entrada directa desde el propio mar, tan grande que podría albergar un barco, lo que dentro esconde es aún mejor, pero no vale la pena entrenerse a buscar porque, o no hay tesoro o… ¡ya se lo han llevado! Tampoco hará falta equipo de submarinismo para recorrer sus galerías, contemplar las extraordinarias formaciones geológicas, sorprenderse por la amplitud de las salas y bañarse en los tres lagos subterráneos que contiene. Aunque, eso sí, a veces para poder continuar la visita hay que mojarse.

Pero lo que esconde el subsuelo mallorquín no acaba aquí, ni mucho menos. Si te has quedado con ganas de más aún hay otras muchas grutas para elegir. En la Sierra de Tramontana están las cuevas de Campanet donde se encontraron los restos de un ejemplar de Myotragus Balearicus, una especie de oveja extinguida hace más de 5.000 años, y las cueva de s’avenc de Son Pou que es como una gran calabaza vacía por dentro; en Canyamel se encuentran las cuevas de Artá, una de las más altas de Europa en cuyo interior encierra a la reina de las estalagmitas con más de 20 metros de longitud; en Portals Vells, las cuevas de la Mare de Deu; y en Alcudia, la Cueva de Sant Martí. ¿Te animas a visitarlas todas en tu próximo viaje en coche por Mallorca? ¿Por cuál empezarías?