7 paraísos gastronómicos con vistas al mar (para todos los bolsillos)

Lo último en gastronomía es incluir el paisaje dentro del menú para… ¡Comer con los cinco sentidos! Sentir la brisa, oír las olas o no escuchar nada y oler la sal del mar mientras la vista se pierde en el horizonte y mezclar todo con el sabor de platos tradicionales, pasados con mimo por los fogones o hechos a la brasa, para que el aroma se impregne tanto en el plato como en el ambiente. Experiencias gastronómicas completas, en 5 dimensiones, y se pueden disfrutar en gran cantidad de establecimientos por mucho menos de lo que se piensa. 

En el momento en el que el sol se funde con el horizonte, en los más de 7.800 kilómetros de costa de la geografía española, comienza un auténtico espectáculo para los sentidos. Desde Irún hasta Bayona, desde Ayamonte hasta Roses, y en todas las islas, abren el servicio de cenas un buen número de lugares en los que comer es mucho más que utilizar cuchillo y tenedor. Muchos de ellos también sirven comidas o abren hasta altas horas de la madrugada. Lugares casi mágicos en los que hasta el paisaje está al servicio del consumidor. Os enumeramos a continuación algunos de los más populares…

Fotografía de restaurante Mar de Pedregalejo
Fotografía del restaurante Mar de Pedregalejo
  • Espetos en la ciudad de Málaga: Más de 125 años llevan disfrutándolos los malagueños y es que esta forma de cocinar las sardinas, hasta entonces considerada comida de pescadores y de clases bajas, se convirtió en comida de reyes. Alfonso XII quedó encantado con el sabor del pescado fresco, salado y clavado de 6 en 6 en un trozo de caña junto a la brasas. El mejor lugar para degustarlo es el Paseo Marítimo antiguo barrio de pescadores de Pedregalejo. Ambiente tradicional frente al Mar Mediterráneo. Allí, muchos establecimientos y todos buenos como El Cabra, El Caleño, El Merlo, Miguelito el cariñoso o Mar de Pedregalejo.
  • De Pintxos por San Sebastián: Maridaje perfecto entre gastronomía y vistas al mar. La playa de la Concha es el corazón de la ciudad con más estrellas Michelin por metro cuadrado y todo está impregnado de la pasión por el buen comer hasta en los bares de tapas y pintxos. Tesoros culinarios en un palillo que se preparan con especial esmero en Bar Iturroz, Bar Zeruko, Bar Tamboril, o las anchoas de Txepetxa. Platos de un bocado tan variados como sabrosos.
Fotografía de Sajorami Beach
Fotografía de Sajorami Beach
  • Pescaitos, puntillitas y tortillas de Camarones en las Playas de Cádiz: Si hay un lugar en el que freír el pescado se ha convertido en un arte es Cádiz. Desde el Puerto de Santamaría hasta La Línea de la Concepción, los pescaitos fritos son ligeros, sabrosos, jugosos y mantienen la frescura del pescado. Boquerones, chocos, cazón en adobo, acedia y pijotas, sin olvidar los bestseller de la zona: las puntillitas y las tortillas de camarones. Junto al Cabo Trafalgar en la Playa de Zahara, el restaurante Sajorami tiene un ambiente único para disfrutarlos.
Fotografía de La Barraca de Campoamor
Fotografía de La Barraca de Campoamor
  • Caldero del Mar Menor y otros arroces en Dehesa de Campoamor (Alicante): La Costa de Alicante, no es sólo sol y playa, es el paraíso del arroz bomba. Tantas recetas como lugares donde tomarlo y todos excepcionales. Muy cerca de Torrevieja, entre el puerto deportivo y la Playa de la Glea se encuentra la edificación más antigua de la dehesa, La Barraca de Campoamor. Antiguo hogar de los guardianes de la finca, es uno de los establecimientos más populares de la zona. Almendras con hueva de mújol, caldero y calamar a la plancha, mientras se mira al mar, es el menú perfecto.
  • Percebes y mariscos en la Costa da Morte (Galicia): Tierra de mitos, hogar del lobishome, de historias de brujería, de tesoros escondidos y barcos hundidos, y por su puesto de una gastronomía tan rica como el mar que le da fama. De Malpica al Cabo Finisterre, el abrupto paisaje invita a recrearse con la fuerza del oleaje que se transmite a sus platos, a sus mariscos y pescados. Frutos de un mar salvaje servidos con esmero en Refugio as Garzas (1 estrella Michelin) que combina con acierto los platos tradicionales con innovaciones como las croquetas de pulpo.
Fotografía de restaurante Lips Reartes
Fotografía de restaurante Lips Reartes
  • Puestas de sol que se comen en las Baleares: Todas las islas del Mediterráneo tienen una rica gastronomía, influencia de las diferentes culturas que las han ocupado durante siglos, y la mejor forma de disfrutarlas es en su propio entorno, al caer el sol. Empezando por Menorca, este ambiente tan especial se vive especialmente en el restaurante Sa Naveta y en la Cova d´en Xoroi que no es un restaurante, pero tiene una de las mejores vistas de la isla. En Ibiza, con una amplia oferta en este tipo de establecimientos, destacan Cana Sofía y la sensación de este verano, Lips Reartes. Y buena cocina junto a la playa también la encontramos en Beso Beach en la diminuta Formentera, sin olvidar las paellas de Pelayo.
  • La fusión del mojo verde y del mojo rojo con el paisaje de Lanzarote: En una casona de los años 60, en lo alto de Playa Bastián, la vista entra en contraste con el azul del Atlántico y el cielo explota con los colores rojizos de la tierra y de su paisaje lunar. Fusión y divergencia para los sentidos que en Villa Toledo también se produce en cada uno de sus platos: atún fresco al caramelo con mojo rojo, bacalao con confitura de tomates, setas y puerro frito, pulpitos al grill con un toque de mojo verde, o suavísimo cherne con batata y almogrote.

¿Por cuál te decides? ¿Eres más de Norte o de Sur? ¿Te gustan más los chiringuitos o los restaurantes? ¿Qué puesta de sol recomiendas?

En On Gold Road | Parada y fonda: restaurantes de autopista donde comer es casi una obligación