En la soledad y a la luz de los faros más espectaculares de España

No hay postal más típica del invierno que ya se acerca, que la fuerza de las olas al chocar contra las rocas, el susurro de la brisa del mar que poco a poco se va convirtiendo en un ensordecedor estruendo, acantilados tan profundos que parecen no tener fin, la espesura de la niebla que no permite mirar al frente, la de las finas gotas de agua que poco a poco van empapando allí donde tocan, y al fondo, casi sin inmutarse una luz intermitente que permanece impasible. Luces que han sido testigos de mil historias de piratas, de pecios que guardan grandes tesoros tras épicas batallas, de relatos de desapariciones y también de apariciones y leyendas de sirenas y extrañas criaturas. ¿Cuántas aventuras se habrán vivido en los 187 faros que salpican nuestras costas? Lo que no se puede negar es que tienen algo que atrae a casi todo el mundo, y sobre todo, que invitan a vivir el mar e incluso a soñar. ¿Quieres conocer las historias de algunos de los faros más espectaculares de España? 

Torre de Hercules

Si hablamos de Historia y faros A Coruña es una cita ineludible. El único faro romano, además del más antiguo de todo el mundo, se mantiene en pie desde hace 2.000 años, ¡casi nada! La Torre de Hércules, probablemente, fue construida a mediados del s.I por el empeño de Julio Cesar en establecer un puerto seguro en el fin del mundo desde el que emprender la conquista de Britania. De lo que sí hay constancia es que en tiempos de Trajano medía 30 metros y ya cumplía su función de guiar a los barcos de forma segura hasta tierra firme. Eso es lo que dice la Historia pero, ¿qué dice la leyenda? Habla de un gigante. Gerión, rey de Brigantium, sometía a su pueblo y le tenía atemorizado hasta el punto que cuando oyeron hablar de las hazañas de Hércules le pidieron ayuda. El hijo de Zeus acudió a su llamada, derrotó al monarca y para recordar la victoria se construyó la torre en la que siempre debía arder la llama de una antorcha en su honor. Hay otros relatos que hablan de Breogán pero, sea como sea, no hacen más que constatar que la Torre de Hércules y sus característicos cuatro destellos cada veinte segundos es, sin duda, el faro que más años lleva en pie de todo el planeta.

Faro de Chipiona

En tiempos de los romanos también hubo uno en Chipiona (Cádiz), nada queda de él salvo algunas menciones de algunos autores de la época como Estrabón. Justo en la desembocadura del Guadalquivir guiando el camino por el río hacia Hispalis, la que por aquel entonces era una de las diez principales ciudades del Imperio Romano. En su lugar hoy se levanta un faro de altura. 69 metros y 344 escalones hay que ascender por su escalera de caracol para poder contemplar una espectacular panorámica que abarcan desde Rota y el Puerto de San María hasta Matalascañas en Huelva. Más allá de este primer punto se encuentra otro Faro con otra gran historia, el del Cabo de Trafalgar. 21 de octubre de 1805, ¿os suena la historia del fin de la Armada Invencible a manos del almirante Nelson? En sus aguas se vivió una de las batallas navales más célebres de todos los tiempos pero no fue a la luz del faro actual que se construyó años después en 1860, sino a los pies de otro árabe del s.IX que se levantaba en el mismo lugar. ¿Seguirán reposando los cañones en sus fondos marinos?

Faro de Creus

Misterios y galeones hundidos los podemos encontrar casi en cualquier punto de la costa frente a faros como el del Cabo de Gata que por tener tiene hasta sirenas. Sí, sí…. “arrecife de las sirenas” es el nombre que recibe la antigua chimenea volcánica que emerge a su lado desde el que se pueden contemplar las focas monje que los antiguos pobladores llamaban como a las doncellas marinas que, con su canto, confundían a los marineros. Si se buscan más tesoros en el Cabo de Palos esperan más sorpresas y alguna tragedia. En frente, en Isla Hormigas se encuentra el primer faro automático que se instaló en España. Un temporal destruyó el anterior y lo llevó al fondo del mar junto al farero y toda su familia. Aún, más al Norte se llega hasta el punto en el que sol aparece más temprano cada mañana. Los primeros rayos de luz llegan siempre primero al Faro del Cabo de Creus en lugar en el que los Pirineos se funden con el Mediterráneo dibujando paisajes casi surrealistas. Un lugar de rocas desnudas, calas claras y viento de Tramontana que, a la luz del amanecer, inspiraron e hicieron soñar al mismísimo Salvador Dalí.

Faro de Maspalomas

Pero también hay faros para soñar. Aún no se puede dormir en ninguno pero si muy cerca de ellos al borde de sus acantilados o en primera línea de playa. El olor del salitre, el viento colándose por las ventanas, y la brisa que levantan las gaviotas al volar son las mismas aunque las vistas pierden un poco a ras de suelo. En cualquier caso sus localizaciones son privilegiadas como en Finisterre. De hecho, más al oeste de España no se encontrará ninguna habitación salvo que se vaya a dormir en un barco. Lo mismo sucede en Faro de Estaca de Bares. Pocas habitaciones pero vistas infinitas del fin del mundo. Al sur en Canarias, también se puede descansar a la luz de los faros de Maspalomas (Gran Canaria) y de Morro Jable (Fuerteventura) que está situado en el espacio natural de El Saladar de Jandia y donde, además de una playa infinita de arena dorada y aguas azul turquesa, cuenta con todas las comodidades incluido un spa donde relajarse al compás de las olas.

¿Te están entrando ganas de ser farero? Aquí tienes algunos más que no te puedes perder como Ortegal y A Frouxeira (A Coruña), Orchilla (El Hierro), Formentor (Mallorca), La Plata (Guipúzcoa), Castro Urdiales (Cantabria), Artrutx (Menorca); Tabarca (Valencia),… y la lista es increíble. Por cierto, ¿te has fijado que la gente cuando visita un faro siempre lo hace en silencio? ¿Será para no interrumpir el silbido de la brisa y el estruendo del mar contra las rocas?