Refugiarse del calor, bajo el asfalto, en los túneles de Madrid más secretos

A 40 grados a la sombra en verano, con un cielo sin una sola nube, muy típico de Madrid, y sin un poco de aire que alivie la situación… A cualquier persona que visite la ciudad le puede apetecer cualquier cosa menos pasear por sus calles a las 4 de la tarde. Lo que no saben es que Madrid encierra casi tantos secretos, historias, leyendas y anécdotas, a ras de suelo que bajo el asfalto. Y, ¡qué mejor forma de huir del calor que meterse bajo tierra! Madrid tiene una vida subterránea espectacular. Aunque siempre que se habla historias y leyendas de túneles, enseguida le vienen a uno a la cabeza los de México y, no por el que ha utilizado El Chapo Guzmán para huir de la prisión de máxima seguridad de El Altiplano sino por los miles de pasadizos que pasan bajo la frontera con EEUU y que parten desde ciudades como Tijuana, Mexicali, Nogales o Acuña; Madrid no se queda atrás, ¿quieres conocerlos todos? ¡Vas a necesitar varios días y pilas para la linterna!

Para abrir boca, tampoco hay que olvidar los utilizados en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial por los prisioneros del campo de concentración de Stalag Luft III y que a pesar de quedar 50 metros corto, tal y como se relata en la película La Gran Evasión, sirvió para que 76 de ellos pudieran escapar; las galerías por las que Corea del Norte planeaba invadir a su vecino del Sur en los años 60; o los más actuales de Alemania empleados para cruzar de un lado al otro de la ciudad hasta la caída del Muro de Berlín y cuya mayor representación es el número 29: el túnel de la libertad; y ahora en Madrid, ¿por dónde empezar?

Tunel de Metro

¿Habéis visto la película de la Leyenda de la Ciudad sin Nombre? Es uno de los Westerns en los que mejor se refleja la codicia del ser humano y que, como en Madrid, siempre parece que el siguiente túnel está aún por hacer. En el caso de Lee Marvin, Clint Eastwood y Jean Seberg se utilizan para recoger las pequeñas pepitas de oro que iban cayendo bajo las tarimas y el desenlace final fue un desastre, y en el de Madrid es para favorecer la movilidad. Cuenta con 301 estaciones de metro, 26 intercambiadores, 1698 escaleras mecánicas que nunca han funcionado a la vez, 38 pasillos rodantes y… ¡300 kilómetros de túneles! Con tanta ampliación y reorganización como ha sufrido era lógico que alguna estación y muchos de sus pasadizos quedaran en algún momento inutilizados como es el caso de nuestra primera parada: la estación de Chamberí, fantasma para muchos y llena de secretos para el resto. Hoy se puede visitar.

Fantasma porque fue abandonada, así tal cual, con la publicidad en las paredes, billetes en las papeleras y tornos de acceso bien engrasados en el año 1966 y hasta hace bien poco no era más que una fugaz visión entre las estaciones de Bilbao e Iglesia que apenas daba tiempo a vislumbrar. Fue inaugurada en el año 1919 y la razón de su cierre fue que era imposible ampliar sus andenes a los 30 metros que exigían los nuevos trenes. Y llena de secretos porque en todos estos años nunca ha habido ratas ni insectos en sus pasillos. Extraño, ¿verdad? Hay quien también habla, en este mismo lugar, de un enterramiento de monjes que quedó oculto tras el derrumbe del vecino Convento de la Merced y un complejo de galerías a varios niveles que poco tienen que ver con el Metro, y que no han hecho más que aumentar el número y la intensidad de las leyendas. Hoy se puede visitar con exactamente la misma apariencia que cuando se cerró y es sala de exposiciones.

Banco de España

Próxima estación: Cibeles. Un lugar mágico en Madrid en lo que se refiere a subterráneos, y no sólo por los múltiples túneles que pasan bajo la estatua de la Diosa como pueden ser el llamado “de la risa” que atraviesa la ciudad de norte a sur o los dedicados, precisamente, al Metro sino también por las aguas y manantiales que alberga su subsuelo y que le dieron fama de milagrosa. Allí, pero a casi 50 metros de profundidad, se dice que se esconden las reservas de oro del Banco de España. Ocultas en cámaras acorazadas sobre una isla en medio de un gran lago. ¿A quién no le gustaría ver todas esas toneladas de lingotes de oro? Realidad o leyenda, lo cierto es que en sus 85 años de historia nunca ha tratado de ser asaltada, por algo será.

Grandes tesoros pero los túneles y pasadizos también se prestan mucho a las intrigas palaciegas de amantes y amados, por supuesto, pero también de espías que siempre los ha habido a lo largo de la historia. El Palacio Real de Madrid (de Oriente) no podía ser menos. De hecho hay tantos que casi se necesita un callejero especial para guiarse. Los hay que conectaban con el Monasterio de la Encarnación, con el Puente del Rey para llegar, posteriormente, cruzando el río a distintos puntos de la Casa de Campo, con el Cuartel del Conde Duque, hasta hay pruebas documentales de un proyecto para unir la Residencia Real con la estación de Atocha, o hasta la Plaza de la Paja. Y este es precisamente el que es más fácil de visitar puesto que se encuentra en el sótano de un restaurante y es tan ancho que hasta podía circular por él un coche de caballos.

Palacio Real

Otra forma más relajada de conocer el Madrid más fresquito en verano y subterráneo está en la Plaza Mayor, a la vista de todos. Lugares para relajarse, descansar y planear la siguiente visita. Galerías, pasadizos, pozos que parecen no tener fondo y falsas puertas, en el mismísimo corazón de la ciudad, que quién sabe dónde iban a parar y que, probablemente, a lo largo han compartido reyes, amantes, militares y bandidos. Los mismos por los que Luis Candelas se esfumaba en un visto y no visto con la ayuda de los vecinos de la calle Cuchilleros y San Miguel que hoy mantienen el estilo de las tabernas de entonces como si el tiempo se hubiera congelado en otra época. De estas tabernas castizas destacan la que se dedica al bandolero bajo el arco de Cuchilleros, las Cuevas del Secreto en la calle Barcelona en la que te recibirán a golpe de porrón o la Cueva de Sandó en la Plaza de Santo Domingo.

Más túneles de Madrid. Y aún hay muchos más tesoros subterráneos apenas conocidos. Mira la siguiente lista, ¿cuántos conocías? La ciudad perdida de Medina Mayrit permanece aún enterrada bajo el asfalto y el hormigón y sólo se ha podido rescatar una pequeña parte de su muralla, el resto permanece bajo tierra; al igual que el bunker del Jardín de Capricho en la Alameda de Osuna; los mil y un pasadizos y sótanos secretos del Cuartel del Conde Duque; la ballena alegre del antiguo Café Lyon; o el más lujoso de todos por su decoración que era el que conectaba (¿o sigue conectando?) el Congreso de los Diputados con la antigua sede del Banco Exterior de España justo al otro lado de la Carrera de San Jerónimo. ¡No hay edificio oficial en Madrid que no se comunique bajo tierra con otro! Otras ciudades como la Córdoba de los Califas, la Granada del máximo esplendor de La Alhambra o el Toledo de tiempos de los árabes pueden presumir de tener también algunas de las mejores historias y leyendas de pasadizos, cuevas y falsos techos más fascinantes, ¿las quieres conocer todas?