Pasando de la Mafia: ruta en coche por Sicilia

Coges un avión y aterrizas en Catania. Estás en la isla de Sicilia que, pese a que en el imaginario popular a partir del siglo XX se ha convertido en el lugar al que ir si quieres meterte con la Mafia, es mucho más que eso. De hecho, apostamos a que en los días que pases en la isla cambiarás rápido de imagen y la verás más como un lugar clave en la Historia de la civilización occidental y un destino perfecto para disfrutar de buen tiempo y grandes paisajes.

La isla es bastante grande, por lo que lo mejor para no perderse nada es alquilar un coche en el aeropuerto de Catania y lanzarse a la exploración. Todo dependerá de cuántos días tengas para demorarte por sus carreteras, pero si quieres una pequeña guía de hacia dónde ir, nosotros te damos algunas pistas.

Empieza, claro, por Catania (o déjala para el final). Se trata de la segunda ciudad más grande de Sicilia y cuenta con casi 300.000 habitantes. Aunque se encuentra en un estado algo decadente, vale la pena visitar su casco histórico y ver la Plaza del duomo, el teatro greco-romano o las ruinas del anfiteatro romano. Los Jardines Bellini valen también la pena.

Catania
Jardines Bellini. Foto: Gerry Labrijn

Si tienes varios días, puedes usar Catania como base y un día hacer una excursión a Taormina, en el noreste de Sicilia: se trata de una ciudad medieval situada en lo alto de una montaña, muy cuidada (y sí, turística). Está prohibido aparcar el coche allí, así que lo mejor es dejarlo en el aparcamiento del funicular que te lleva hasta lo más alto. Lo principal es el teatro griego: sube hasta las gradas más altas y contempla las vistas.

Taormina
Taormina. Foto: gnuckx

Otra excursión, esta casi obligatoria, desde Catania, es la del Monte Etna. El volcán activo más grande de Europa está muy cerquita: dirígete a Nicolosi, y de ahí al Refugio Sapienza (dirección “Etna” en los carteles). Desde ahí podrás contratar alguna de las rutas guiadas si quieres subir más (no es fácil, no lo hagas solo). Otra opción es quedarse visitando los pueblecitos de la zona, siempre con el volcán de fondo en las fotos.

Etna
Cráter del Etna. Foto: Henri Louis Hirschfeld

Abandona ya Catania para dirigirte a Cefalù, en el norte de la isla, a dos horas y media de autopista. Otra ciudad medieval que, junto con Taormina, es uno de los puntos más visitados de la isla. Un pequeño pueblo pesquero, a orillas del mar Tirreno, muy bien conservado: con sus murallas romanas, puertas medievales y catedral normanda del siglo XII.

Cefalù
Foto: Miguel Virkkunen Carvalho

De Cefalú dirígete a Palermo, capital de Sicilia y ciudad más importante de la isla. Además de la Catedral, construida en el siglo XII por los normandos, vale la pena perderse por las Catacumbas de los Capuchinos, creadas en el siglo XVI y en las que están enterrados 8.000 religiosos y ciudadanos distinguidos de la isla. El Mercado de Vucciria es el más antiguo de la ciudad -y donde la Mafia contrataba a sus matones-, lleno de pasajes laberínticos; el Palacio Normando (siglo XII), con la Capilla Palatina en su interior; o el Teatro Massimo son algunos de los puntos que debes visitar. Escápate a Monreale para ver la famosa catedral árabe-normanda.

Palermo
Palermo. Foto: Andrea Ciambra

Dejando el ajetreo de la capital atrás, toca ver ruinas. Te encontrarás primero con las de Segesta, una ciudad del siglo XII antes de Cristo, situadas en lo alto del monte Barbaro. Verás su templo (que no está caído, lo dejaron así sin techo porque quedó a medias), y su teatro del siglo II a.C. -con vistas impresionantes desde arriba. A 30 kilómetros está Érice, ciudad medieval situada en lo alto de una montaña a la que si quieres puedes subir desde Trapani en funicular.

Segesta
Segesta. Foto: Alun Salt

Iniciamos ya el camino de vuelta al este, pero bordeando la costa sur. Vale la pena desviarse a ella solo para visitar la Scala dei Turchi (Escalera de los turcos), un acantilado rocoso de un curioso color blanco (el mineral que da ese color es la marga) que contrasta con el agua turquesa del mar. Siéntate en lo más alto y relájate, antes de continuar hasta Siracusa, donde finalizará el viaje.

Scala dei Turchi
Scala dei Turchi. Foto: Edoardo Costa

Siracusa fue fundada por corintios en la península de Ortigia, y es el lugar que deberías visitar si eres amante de la arqueología. Puedes ver el parque arqueológico de Neápolis, con su anfiteatro romano, teatro griego, canteras de piedra y grutas en en las que trabajaban los esclavos en la época griega. Tienes también callejuelas medievales en la superficie y bajo tierra con sus catacumbas. Dedícale un par de días a Siracusa, no te arrepentirás.

Siracusa
Siracusa. Foto: rosario gambera

¿Conoces Sicilia? ¿Te gustaría visitarla y recorrerla en coche?

Foto portada | neekoh.fi