Nochevieja diferente: los mejores destinos en Europa para saludar a 2016

Comer las doce uvas para atraer la buena suerte, llevar ropa interior roja, celebrarlo con la familia o en la Puerta del Sol… año tras año, se repiten las tradiciones para saludar a los próximos doce meses, pero si queréis recibir 2016 de manera diferente, os proponemos varios destinos europeos para celebrar la Nochevieja lejos del salón de casa o de las fiestas locales:


 

Londres

Un clásico europeo para celebrar el último día del año: el más de medio millón de personas que la visitan en esas fechas no puede estar equivocado. El gran evento de Fin de Año en Londres es uno de los mayores espectáculos del mundo: una espectacular exhibición de fuegos artificiales cuyo lanzamiento se hace desde la noria del London Eye mientras suenan las campanadas de medianoche en el cercano Big Ben e inundan de luz y sonido  el Támesis. Los días previos y posteriores, la ciudad está plagada de pistas de patinaje sobre hiel, mercadillos de navidad y conciertos, como la tradicional Gala de Año Nuevo, que llena de música clásica el centro Barbican a cargo de la London Concert Orchestra.  El Shouthbank Centre celebra su Festival de Invierno, un maratón de representaciones teatrales, espectáculos musicales, exhibiciones de fuegos artificiales, y degustaciones de comida; además de uno de los mercados navideños más célebres de Londres. Y no podemos faltar al Desfile del Día de Año Nuevo, una cabalgata que discurre por las calles del centro de la ciudad desde el mediodía para dar la bienvenida al nuevo año en la que participan bandas de música, payasos, malabaristas…  Y por supuesto, fotografiar el enorme árbol de Navidad que preside Trafalgar Square.
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París

Al llegar las fiestas de fin de año, París cambia de cara. Mercadillos, belenes, pistas de patinaje sobre hielo al aire libre, tiovivos y una multitud de festividades se instalan por la ciudad, ofreciendo un amplio abanico de animaciones para toda la familia. A lo largo de toda Francia se reúnen para cenar y recibir el año con un beso bajo el muérdago y en el caso de la capital parisina, es la Torre Eiffel el centro de las fiestas. Los Campos Elíseos son el otro epicentro: un paseo bajo sus luces y fuegos artificiales es obligado, para degustar los típicos papillotes, unos bombones de chocolate típicos cubiertos con un envoltorio brillante. Arcos luminosos, luces multicolores, llamas incandescentes y proyecciones centelleantes visten de lujo todas las  avenidas de la capital. Los más pequeños disfrutarán de los tiovivos y la Gran Noria, que son gratuitos, instalados a lo largo de los 20 distritos de la ciudad, además de las sesiones de cuentos y talleres especiales para niños en el Château de Breteuil. Tampoco hay que perderse los belenes instalados en la Catedral Notre Dame  de Paris, la Iglesia de la Madeleine y la Basílica del Sacre Coeur.

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Copenhague

Las Navidades en Dinamarca empiezan con la corona de Adviento. Una corona tiene 4 velas, una por cada domingo que precede Nochebuena. Conforme se acerca el 24 de diciembre, se enciende una de las cuatro velas cada domingo: cuando estén las cuatro velas encendidas, ¡ya llega la Navidad! Según la tradición, las coronas del Adviento se hacen con ramitas de picea y se decoran con bayas rojas y piñas, velas blancas y lazos rojos para colgarlas. El espíritu navideño se palpa en los numerosos mercadillos  de Navidad (el más famoso es el de Hans Christian Andersen), con multitud de objetos artesanales y la comida tradicional para probar como el gløgg (vino caliente con especias) y las æblekager (tartas de manzanas).   Para la última noche del año, se desinhiben  y destrozan la vajilla, una tradición con muchos adeptos en  Copenhague, donde los habitantes  se suben a las sillas y saltan de ellas  cuando suenan las campanadas de la medianoche, para espantar a los malos espíritus. Después, se encaminan a la fiesta en la plaza de Amalienborg.. Hay show temáticos y espectáculos de fuegos cada día en el Tívoli,  uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo, los días previos a Nochevieja.

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Berlín

Desde la caída del Muro, Berlín celebra el cambio de año cerca de los símbolos de la ciudad reunificada: entre la Puerta de Brandemburgo y la Columna de la Victoria se extiende una zona de fiesta de más de dos kilómetros, en la que se celebra la fiesta de Nochevieja más grande del mundo. Numerosos escenarios, tiendas, amplia oferta gastronómica, así como espectáculos de luz y láser, crean el mejor ambiente. Más de un millón de personas se agolpan para disfrutar de los espectaculares fuegos artificiales para disfrutar de una fiesta gigante en la calle. En el país germano es tradición servir abundantes platos de comida pero todo comensal debe dejarse una parte del plato sin comer, ya que así se asegurará el buen alimento para el próximo año.

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Tallin

El  casco histórico  medieval de la capital de Estonia se convierte en un verdadero cuento de hadas en Navidad y Año Nuevo. Desde finales de noviembre, el mercado navideño con casitas para vender artesanía, ropa de lana y de piel inunda la Plaza Mayor, donde se puede degustar, como en casi todos los mercadillos europeos, el vino caliente con especias, acompañado en Tallin por salchichas parrilleras con chucrut y de postre, típicas galletas navideñas.  Otro plato navideño muy frecuente es morcilla con patatas, que va acompañada de  calabaza adobada condimentada con clavo y canela, y mermelada de arándanos rojos. En la noche de Fin de Año se disparan fuegos artificiales, tras continuar con una costumbre que encandilará a los más glotones: comer siete veces en la última noche del año, ya que cada comida  da fuerzas renovadas para empezar el Año Nuevo.  El 1 de enero a las 18h en el Teatro de Ópera y Ballet Estonia tiene lugar  el tradicional Concierto de Año Nuevo con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estonia.

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